Después de ChatGPT: reflexiones prácticas

El presente texto se traduce como parte de nuestra la alianza que tenemos con la American Philosophical Association. Puedes leer el artículo original, en inglés, en el blog de la American Philosophical Association.
Nota del editor: el texto original se publicó el 30 de junio de 2023, reflexionando sobre el “impacto” de ChatGPT cuando cumplía seis meses de lanzamiento; las preguntas e inquietudes siguen vigentes, y sin responder, a fecha de publicación de su traducción en Filosofía en la Red; pero, en pro de buscar una atemporalidad de la reflexión, se han adaptado términos temporales, dejándoles más abierto a un tiempo no específico, esto sin alterar la esencia y contenido del trabajo original.  

Cuando ChatGPT se lanzó al público1, su impacto fue inmediato y drástico. Seis meses después, la mayoría de la gente apenas había tenido tiempo de comprender qué era ChatGPT; sin embargo, su modelo principal se actualizó pronto2 —de GPT 3.5 a GPT 4.0— y, poco después, Google hizo público3 un competidor directo.

Asumo que quienes leen esto están familiarizados con ChatGPT. Aquí me centro en la situación actual: ¿cómo utilizan ChatGPT los estudiantes?, ¿cómo lo entienden el profesorado y la administración educativa?, ¿cuál ha sido la respuesta en términos de políticas de educación? Si bien aún hay muchas preguntas sin respuesta sobre ChatGPT, he observado algunos temas recurrentes en artículos escritos y conversaciones con colegas. En resumen: los estudiantes lo están utilizando y algunos de forma bastante estratégica. No hay una respuesta institucional clara a nivel nacional ni en muchas instituciones; el propio profesorado está dividido respecto a ChatGPT y nos está obligando rápidamente a replantear aspectos clave de la enseñanza.

Uso de ChatGPT
por parte de los estudiantes

Un artículo4 escrito por un estudiante de Columbia manifiesta la principal preocupación de los pesimistas de ChatGPT: si se les da una forma fácil de evitar las tareas, muchos estudiantes la eligen. Esto coincide con lo que algunos profesores están escuchando de los estudiantes en sus campus, incluyéndome a mí. He escuchado a estudiantes hablar abiertamente sobre el uso de ChatGPT justo afuera de mi oficina. No todos los estudiantes lo usan, pero muchos sí. Además, algunos saben cómo usarlo estratégicamente. El estudiante citado anteriormente no se limita a copiar y pegar una respuesta de ChatGPT a una pregunta. Le pide ejemplos de enunciados de tesis, luego un esquema del enunciado que le interesa y, finalmente, información sobre cada punto del esquema. Con algunos ajustes y ejemplos, termina con lo que parece un ensayo escrito completamente por él mismo.

Este estudiante, que estudia en una universidad prestigiosa y escribe artículos de opinión, no representa a todos, ni siquiera a la mayoría, de los estudiantes. Pero lo que demuestra es la eficacia con la que ChatGPT puede utilizarse para eludir un esfuerzo significativo. El “trabajo” que realiza el estudiante al usar ChatGPT es mucho menor que el que implica realizar la tarea; se convierte más en un ejercicio de rellenar espacios en blanco. La práctica de habilidades y la interacción con el contenido que suelen interesar a los instructores desaparecen del proceso.

El esfuerzo extra del estudiante probablemente le permitirá sortear los detectores de chatbots. Existe una variedad de ellos, aunque las pruebas iniciales sugieren que la mayoría son bastante deficientes. Incluso si no lo fueran, si alguien dedicara unos minutos a editar el resultado —o simplemente lo usara para manipular texto—, los bots probablemente podrían ser engañados. Esto también contradice la idea de crear indicaciones y tareas para casa “a prueba de bots”. ChatGPT no solo ya puede incluir pronombres personales y revisar su propio trabajo, sino que también está mejorando, al igual que otros chatbots. Los usuarios de chatbots también están mejorando, y muchos sabrán cómo evitar la detección.

Respuestas nacionales
e institucionales

El debate interminable sobre ChatGPT contrasta con el silencio casi absoluto en lo que respecta a políticas o incluso recomendaciones claras a nivel nacional, como las de agencias de acreditación o asociaciones nacionales. Esto no es del todo negativo; unas recomendaciones o requisitos estrictos podrían generar inquietudes sobre la libertad académica y la autonomía del profesorado. Al mismo tiempo, la falta de una respuesta coherente relega la responsabilidad a niveles inferiores, aumentando la carga sobre las instituciones y, en última instancia, sobre quienes enseñamos.

En el ámbito de instituciones, muchas tienen una página web dedicada a analizar ChatGPT, pero a menudo son poco exhaustivas en cuanto a políticas. Por ejemplo, la página de la Universidad de Texas en Austin5 explica qué es ChatGPT, algunas de sus desventajas, etc. —información útil—. Sin embargo, la única discusión sobre políticas es una nota que dice: «la universidad está en proceso de actualizar su código de honor para renovar su compromiso de apoyar a los estudiantes en su camino hacia el dominio de conocimientos y habilidades complejas»; en otras palabras: nos pondremos en contacto con usted. Para ser justos, la página enlaza con una declaración del Comité de Redacción de la Facultad que es más útil, pero —de nuevo— no tiene fuerza de política y es en gran medida provisional.

Otros casos: UCLA6, Yale7 y Penn State8 solo hacen referencias superficiales a la integridad académica en sus páginas; Nashua Community College9, en Nuevo Hampshire, no menciona ninguna política de integridad; mientras que McLennan Community College10 en Texas enlaza el contenido sobre ChatGPT con su política de deshonestidad académica. En muchas instituciones11 no pude encontrar ninguna página que mencionara a ChatGPT, incluidas universidades como la de Michigan y Vanderbilt —esta última apareció en las noticias12 por usar ChatGPT para producir una declaración sobre un tiroteo en la escuela—.

La página de ChatGPT de mi institución13 es, en mi opinión, mejor que muchas otras. Vincula directamente ChatGPT con la política de integridad académica de la universidad y menciona el contenido generado por IA. Sin embargo, incluso en este caso, los elementos de la política son muy breves y hacen referencia a políticas existentes que no abordan el contenido generado por IA. Dada la novedad y la omnipresencia de ChatGPT, y dado que muchos estudiantes podrían no relacionarlo con el engaño y el plagio, es poco probable que baste con mencionar políticas redactadas antes de ChatGPT para atajar el problema. Por supuesto, podrían surgir políticas y recursos más sólidos en el futuro. Pero eso no cambia el hecho de que —en muchos sentidos— seguimos en el Salvaje Oeste.

Respuestas de la facultad

Incluso recurrir a colegas docentes puede no ofrecer una orientación clara, ya que el profesorado varía desde una oposición implacable hasta la defensa total de ChatGPT. A los numerosos artículos que lamentan ChatGPT14 se suman muchos que sugieren su inclusión15 proactiva en el aula. Dejemos de lado por ahora si un grupo tiene razón. La implicación práctica es que, mientras no haya políticas definidas y los propios profesores discrepen, probablemente habrá estándares muy diferentes entre aulas. Algunos prohibirán todos los chatbots para siempre, otros exigirán ChatGPT para las tareas. Los estudiantes experimentarán ambas situaciones, lo que podría generar confusión sobre las políticas y las prioridades más profundas. 

En cuanto a las acciones individuales del profesorado, he descubierto que si hablas con diez profesores, obtendrás diez respuestas diferentes. Si me limito a colegas de filosofía con los que he hablado, he escuchado respuestas que van desde —por parte de los escépticos de GPT— eliminar tareas fuera de clase o enviarlas a múltiples detectores de chatbots; hasta —por parte de los defensores de ChatGPT— incorporar ChatGPT en las tareas, pidiéndole que cree esquemas o escriba ejemplos de argumentos que los estudiantes critiquen; hasta la indiferencia o el derrotismo. También hay muchos que aún desconocen qué es ChatGPT o cómo funciona. Si hay algo en lo que quisiera poner el énfasis en este artículo es esto: una línea en el programa de estudios y una breve mención de ChatGPT el primer día de clase no son suficientes. Explique su política a los estudiantes, explique por qué la implementa y aclare que lo que aplica en otras clases puede no aplicarse en la suya. Reitere esto cuando llegue la primera tarea importante, y probablemente también más adelante. Los estudiantes necesitan saber exactamente cuál es su postura.

Reflexiones
sobre las tareas y la evaluación

Como pocas cosas antes, ChatGPT está desafiando muchas prácticas docentes que se daban por sentadas durante mucho tiempo. Ya sea a favor o en contra, pocos creen que no tendrá ningún impacto en su enseñanza, y muchos debates se centran en cómo nos obliga a replantear las tareas y las evaluaciones. Gran parte de lo que hemos hecho históricamente podría tener que replantearse por completo si los estudiantes pueden generar trabajos escritos automáticamente, y lo que se hace en el aula tendrá que cambiar en consecuencia. Algunos de los problemas que han surgido probablemente reflejan problemas de larga data que ahora se han vuelto intolerables. Como resultado, abordar los chatbots puede llevarnos a cambiar prácticas que ya se debían cambiar. Y, por supuesto, estos podrían brindar beneficios positivos, como una mayor accesibilidad en la educación.

Es demasiado pronto para predecir el resultado de estos cambios, o si serán positivos en general. Podría resultar que las buenas tareas o enfoques ya no sean viables. No son pocos los que creen que el tradicional ensayo filosófico, en el que los estudiantes presentan una discusión estructurada y extensa, cuidadosamente desarrollada a lo largo del tiempo, aporta un valor único e importante. ¿Es posible reemplazarlo o mejorarlo? ¿Cómo se compara, por ejemplo, con las tareas orales o diversas formas de trabajo en clase? Lo que antes eran preguntas teóricas se han vuelto mucho más urgentes.

Es difícil predecir qué tipo de equilibrio se alcanzará con los chatbots en la educación. Para disciplinas como la filosofía, en las que el razonamiento a través del lenguaje es tan central, las implicaciones pueden parecer casi existenciales. Lo que está claro es que, después de su surgimiento, nuestro sistema educativo en su conjunto sigue sin estar preparado y el profesorado debe trabajar para compensar la diferencia.

Notas

[1] 30 de noviembre de 2022.

[2] 14 de marzo de 2023.

[3] 21 de marzo de 2023; posteriormente, el 8 de febrero de 2024 se rebautizó como Gemini.

[4] Terry, O. (2023, 12 de mayo). I’m a student. You have no idea how much we’re using ChatGPT. The Chronicle of Higher Education. Sitio web (en inglés): https://www.chronicle.com/article/im-a-student-you-have-no-idea-how-much-were-using-chatgpt

[5] Center for Teaching and Learning. (2023). 5 Things to Know About ChatGPT. The University of Texas at Austin. Sitio web (en inglés): https://ctl.utexas.edu/teaching-technology/5-things-know-about-chatgpt

[6] UCLA Online Teaching and Learning. (2023). ChatGPT and AI. Sitio web (en inglés): https://online.ucla.edu/chatgpt-ai/

[7] Poorvu Center for Teaching and Learning. (2024). AI Guidance for Teachers. Yale University. Sitio web (en inglés): https://poorvucenter.yale.edu/AIguidance 

[8] Center for Educational Innovation. (2023). AI and ChatGPT in Higher Education. Penn State University. Sitio web (en inglés): https://cei.bd.psu.edu/2023/02/10/ai-and-chatgpt-in-higher-education/

[9] Nashua Community College Library. (2025). ChatGPT and AI. Sitio web (en inglés): https://library.nashuacc.edu/ChatGPT

[10] McLennan Community College. (n.d.). Artificial Intelligence and Higher Education. Center for Teaching and Learning. Sitio web (en inglés): https://www.mclennan.edu/center-for-teaching-and-learning/Resources/ai.html

[11] A fecha de publicación del artículo original, el 30 de junio de 2023.

[12] Neysa, T. (2023, 21 de febrero). Vanderbilt apologizes for using ChatGPT to write email after Michigan State shooting. USA Today. Sitio web (en inglés): https://www.usatoday.com/story/news/education/2023/02/21/vanderbilt-apologizes-chatgpt-email-msu-shooting/11314144002/

[13] Center for Integrated Professional Development. (n.d.). AI-Generated Content: Considerations for Course Design. Illinois State University. Sitio web (en inglés): https://prodev.illinoisstate.edu/pedagogy/ai/ 

[14] Keegin, J. M. (2023, 23 de mayo). ChatGPT Is a Plagiarism Machine. The Chronicle of Higher Education. Sitio web (en inglés): https://www.chronicle.com/article/chatgpt-is-a-plagiarism-machine

[15] Young, J. (2023, 11 de mayo). Why I’m Excited About ChatGPT. Inside Higher Ed. Sitio web (en inglés): https://www.insidehighered.com/opinion/views/2023/05/11/why-im-excited-about-chatgpt

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Artículo de:

Derek O’Connell
Asistente del Jefe de Departamento en el Departamento de Filosofía de la Universidad Estatal de Illinois, donde desempeña funciones como profesor y asesor académico.

Traducción:

Filósofa sonriente con cabello largo en un ambiente cálido.

Lina Salazar Villa (traductora del blog de la APA y de Filosofía en la Red)
Lic. en Filosofía y Letras, y en Derecho. Interesada en la filosofía de la tecnología.

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