¿Cuándo y cómo surgió el lenguaje humano? El origen del lenguaje humano se sitúa entre hace 50 000 y 500 000 años, fruto de la maduración cerebral, la anatomía vocal y la vida cultural. Evolución simbólica y social posibilitó codificar pensamientos; sin entorno lingüístico, la capacidad del habla jamás se consolida.
A lo largo del tiempo, el lenguaje ha sido objeto de múltiples análisis e investigaciones que han dado lugar a una amplia variedad de teorías. Sin embargo, dichas aproximaciones no han logrado agotar las posibilidades explicativas en torno a su origen. En este breve apartado nos centraremos en revisar algunas de las posturas contemporáneas sobre la comunicación en la especie humana, así como las aportaciones que distintos expertos han desarrollado para comprender el surgimiento de esta capacidad, que en su forma más compleja parece ser exclusiva de los seres racionales.
Al abordar el estudio del lenguaje, es común que surjan preguntas fundamentales como: “¿cuándo surgieron las lenguas?”, “¿cuál es la más antigua del mundo?”, o, “¿se desarrollaron todas las lenguas a partir de una fuente común?”. Incluso, no es raro que se recupere la posibilidad mítica de la existencia de una lengua original o de un fenómeno como el de Babel1, como parte de las inquietudes persistentes desde edades antiguas.
Estas dudas se han hecho, tal vez, desde hace miles de años; basta echar un vistazo al diálogo de Crátilo, escrito por Platón2, para percatarnos de que no son preguntas nuevas, muchas de las cuales nos podríamos hacer y, a pesar de todo, no se han dado respuestas definitivas que agoten el tema.
Para que exista el lenguaje debe haber una capacidad abstracta —pensamiento— y relación con el objeto por parte del sujeto3. Es decir, nuestra mente capta una cosa concreta que nuestra realidad le presenta a través de los sentidos para, posteriormente, darle un nombre. Esto implica que necesariamente debe de existir una maduración cerebral; es decir, la capacidad de relacionarse con el entorno e, incluso, características fisionómicas específicas —configuración del tracto vocal, por ejemplo—.
En fin, son diversas las cuestiones que influyen en el hecho de que el Homo sapiens sea capaz de codificar lo que abstrajo con su mente y transmitirlo a través de este sistema de signos al que llamamos lengua.
No existe una hipótesis definida sobre el origen de la lengua. Están quienes afirman que surgió hace cincuenta mil años aproximadamente; otros, en cambio, lo colocan hace medio millón de años4. Además, anterior a ello, está la aparición de la capacidad simbólica, que unos creen que se dio mucho antes5.
Algo que tal vez complica las cosas para que los expertos se pongan de acuerdo es el hecho de que no existen órganos específicos para la articulación de una lengua, de modo que no puede estudiarse su evolución. Los elementos que articulan el lenguaje oral —labios, lengua, garganta, pulmones, dientes, encéfalo, etc.— tienen una función biológica distinta y ajena al acto del habla.
Se sabe que el lenguaje se encuentra vinculado con el encéfalo, pero la mera existencia de la corteza cerebral adaptativa no implica la existencia del habla, ya que, si el niño no vive en un medio lingüístico, no aprenderá a hablar, como fue el caso de Víctor de Aveyron6, encontrado en un bosque en 1799, el cual, al haberse criado aislado de personas, nunca logró desarrollar el habla a pesar del esfuerzo de los expertos.
Considerando todo lo anterior, es comprensible que no se puedan dar respuestas definitivas sobre el origen de la lengua. Aun así, los resultados de las investigaciones nos dan puntos cruciales para comprender este peculiar aspecto en el que la racionalidad parece jugar el papel crucial.
Es bastante interesante el hecho de que el ser humano necesite de una cultura para poder desarrollar el lenguaje. Su origen no puede ser meramente biológico y, si no es propio de este campo, será tarea de los investigadores el seguir formulando hipótesis que den respuestas cada vez más claras respecto al verdadero origen del lenguaje.
Cabe esperar que futuros descubrimientos aporten respuestas más concluyentes sobre este asunto. Mientras tanto, continuar el análisis de lo que hasta ahora se ha podido conocer permite reconocer la complejidad y profundidad de la persona humana en todas sus dimensiones. Esta singularidad la distingue radicalmente de cualquier otro ente corpóreo, ya sea animado o inanimado, en el universo.
Notas
[1] Biblia de Jerusalén, Descleé de Brouwer, Bilbao (2009). Génesis 11, 1-9
[2] Laborda, X. (2010, julio). Crátilo: Diálogo con el mito platónico de la lingüística, Revista electrónica de estudios filológicos, número 19. Sitio web: https://www.um.es/tonosdigital/znum19/secciones/estudios-14-cratilo.htm
[3] García, J. (2022, 11 de junio). Abstracción y lenguaje: Sistemas de diferencias. Filosofía en la Red,. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2022/06/abstraccion-y-lenguaje-sistemas-de-diferencias/
[4] A. Llorente (2021). ¿Cómo se originó el lenguaje y por qué «es un problema difícil para la ciencia»? BBC News. Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias-54982568
[5] Pignard (2023). ¿De dónde procede nuestro pensamiento simbólico? Sitio web: https://cursus.edu/es/26278/de-donde-procede-nuestro-pensamiento-simbolico-tesis
[6] Castillero, O. (2016). Niños salvajes: infancias sin contacto con la humanidad. Portal Psicología y Mente. Sitio web: https://psicologiaymente.com/desarrollo/ninos-salvajes
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Cita este artículo (APA): Navarro, O. (2025, 21 de mayo). El origen del lenguaje. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/05/cual-es-el-origen-del-lenguaje
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