Practicar la escritura íntima: un ejercicio de contemplación

Es difícil sentarse frente al escritorio e intentar organizar las ideas. Todo es un caos en el interior; solo se escucha el retumbar de muchas voces gritando: “escribe esto, busca una nueva idea”. Pero en realidad, ¿cómo saber qué es lo esencial?, ¿cuáles son las palabras correctas para expresar lo que se siente, lo que se piensa? Y así poder hacer uso de la palabra escrita en, y desde, lo cotidiano.

Liberar las palabras y practicar la escritura íntima es un ejercicio para buscar la armonía, para el encuentro consigo mismo, para hallar un refugio en donde las ilusiones, sentimientos, interpelaciones y las dudas se hacen arte; como quien escribe poesía dejando entrever sus propias búsquedas, y en palabras propias o prestadas, busca transmitir su comprensión frente a lo que sucede a su alrededor. 

Reacomodar el mundo
para comprender y comprenderse

Etty Hillesum1 inicia su búsqueda de sentido en medio de la Segunda Guerra Mundial, un contexto que interpela su cosmovisión del mundo y acompaña su búsqueda y transformación espiritual. Esto se evidencia en su diario2, vislumbrando como iluminada por el don de la palabra escrita, empieza un itinerario dando pasos hacia cultivar una vida con sentido. Una vida3 en la que, haciendo un ejercicio de contemplación, como quien se encuentra ante un bordado y se da la posibilidad de observar cada detalle, cada color, cada trazo entretejido por los hilos, se empiezan a encontrar difuminados un sinnúmero de matices que configuran su despertar espiritual en medio de la incertidumbre y la posibilidad de pensar en ella como una mística.

Al igual que Hillesum, quien adoptó como propia la cosmovisión vital del poeta Rilke —a quien menciona en su diario cerca de ciento cuarenta y seis veces—, lo consideraba una especie de guía espiritual. Puede decirse que, junto con la Biblia, Rilke fue una de sus influencias más profundas en la construcción de su marco vital y conceptual, en su proceso de encuentro consigo misma. Etty se ve reflejada en lo que lee, en las experiencias de otros. No se puede escribir sin sentir pasión, sin sentir atracción por la buena lectura, por la buena literatura, por esa que interpela y cuestiona. Sentirse atraída por la buena poesía, en la que se deja entrever un viaje al interior mismo, de quien escribe cada verso, buscando encontrarse en el camino. 

En un camino de autoconocimiento, de un viaje al interior, Dios se hace el encontradizo ante la mirada contemplativa de la chica que no sabía arrodillarse4. A través de consignar la palabra escrita en las hojas de un cuaderno, la autora las convierte en una expresión del propio ser y de la escritura, como el poeta que en la soledad y el silencio, sentado frente a su escritorio, se descubre en plena libertad de narrarse a sí mismo, de narrarse a sí misma. 

La escritura
como ejercicio de contemplación

Etty, al igual que el poeta, o que cada ser humano, necesita de una segunda patria. Para ella, su segunda patria es la literatura, y la escritura es el reflejo de su propio existir. En medio de la adversidad, pone en la palabra escrita su ser como mujer, aun cuando se mantenga en una constante lucha interior, sin perder el horizonte, encontrando en la literatura y la escritura palabras para poder vivir. 

La escritura y la lectura es una de tantas cosas que aprendió de Julius Spier5, convirtiendo la palabra escrita, en un refugio, donde en medio de la tormenta encuentra calma. Permitiendo que el silencio y la palabra configuren una unidad de encuentro con el centro personal y el encuentro con la trascendencia, reinventándose en medio de la incertidumbre, aprendiendo del arte, de la oración y de contemplar.

Si bien la escritura de Etty es espontánea, también goza de un toque metafórico y algunas veces melancólico. Para ella escribir es un modo de ser, es una práctica que al principio le fue ajena, pero poco a poco se fue convirtiendo en un lugar para entrar en contacto con ella misma, con su interioridad. 

Etty, al igual que tantos seres humanos, busca comprender y comprenderse; darle sentido a su propia vida en medio de lo cotidiano y de las interpelaciones que le genera la realidad. La escritura se muestra, entonces, como la expresión de un camino de esperanza. Cultivar una vida con sentido desde la lectura y la escritura, dos prácticas espirituales que configuran su filosofía de vida y su ejercicio de contempla-acción encaminado a la resignificación de una experiencia mística teológica, antropológica y cósmica6.

 Notas 

[1] Esther [“Etty” Hillesum —nombre con el que fue conocida en su círculo cercano—] fue una joven neerlandesa de origen judío, nacida el 15 de enero de 1914 en Molenwater, Middelburg. Murió a los 29 años, el 30 de noviembre de 1943, en el campo de concentración de Auschwitz. Cfr. Smelik, A. D., & Klass, A. (Eds.). (2020). Etty Hillesum: Obras completas 1941-1943. Grupo Editorial Fonte.

[2] Su diario y sus cartas reflejan una evolución espiritual muy singular, en tan solo dos años y medio paso de pensar en el suicidio desde una postura atea a definir su vida como un diálogo ininterrumpido con Dios. Cfr. Smelik, A. D., & Klass, A. (Eds.). (2020). Etty Hillesum: Obras completas 1941-1943. Grupo Editorial Fonte.

[3] Categoría utilizada por el teólogo indo-catalán Raimon Panikkar para no descartar, desde un inicio, la posibilidad de que la vida posea dimensiones adicionales a las puramente biológicas o psíquicas. En este sentido, Panikkar subraya también la existencia de una vida espiritual. Cfr. Panikkar, R. (2005). La mística: experiencia plena de la vida (p. 22). Herder Editorial.

[4] Entrada correspondiente al viernes 21 de noviembre de 1941 en los diarios de Etty Hillesum. Cfr. Smelik, A. D., & Klass, A. (Eds.). (2020). Etty Hillesum: Obras completas 1941-1943. Grupo Editorial Fonte.

[5] Conocido por ser el analista y amante de la brillante diarista judía Etty Hillesum, cuyos escritos antes de ser enviada a Auschwitz continúan inspirando a buscadores religiosos de todo el mundo.

[6] Raimon, P. (1999). Intuición Cosmoteándrica. Las tres dimensiones de la realidad. Editorial Trotta; pág. 11. 

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Cita este artículo (APA): Padilla, Á. (2025, 2 de mayo). Practicar la escritura íntima: un ejercicio de contemplación. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/05/que-hizo-etty-hillesum

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