¿Qué revela el arquetipo del héroe sobre la condición humana? El héroe encarna la tensión entre virtud y fracaso colectivo: representa un ideal ético solitario surgido del poder mitogenético del ser humano. A través de tres westerns con James Stewart, el artículo explora cómo el cine reconfigura el mito del héroe, evidenciando nuestra dependencia simbólica de figuras extraordinarias para suplir las carencias morales de la comunidad.
De cuántas maneras se ha tratado de definir al ser humano: «el hombre es un animal que puede prometer1, que se angustia ante el problema de la inmortalidad2, que ascéticamente puede decir “no” a la satisfacción de sus instintos3, que se ve obligado a hacer su propio ser, y que, por tanto, no tiene naturaleza, sino historia4, que necesariamente tiene que vivir atenido a la realidad y no solo a los estímulos que de ella proceden, que, en consecuencia, es animal de realidades5»: he aquí un ramillete de algunas ilustres propuestas recogidas por Pedro Laín Entralgo6 en un artículo de hace cuatro décadas. Ya ve el lector que son muchas y variadas definiciones, todas de excelsos pensadores, y cada una de ellas concebida porque su autor consideró insatisfactorias a todas las preexistentes.
Inspirándome en la idea del «poder mitogenético» que Bertrand Russell atribuye a todo individuo7, y que es uno de los factores que nublan la razón, me atrevo a proponer mi propia definición —sin que con ello pretenda yo auparme al Olimpo de los filósofos ilustres—, a saber: el ser humano es el animal mitogenético. Esto es lo que lo define como especie: su irrefrenable pulsión a crear realidades que son producto de su delirio; un delirio que, cuando se torna colectivo, conforma eso que llamamos cultura o instituciones sociales. Con el psiquiatra Fernando García de Haro podríamos decir: «si el delirio es una creencia de origen patológico, la creencia es un delirio de origen cultural8».
Entre esos delirios que pasan por creencia naturalizada merced a la cultura que formatea la mente de los niños nada más nacer se encuentra la idea de héroe. Su genealogía mítica es innegable, pero su vigencia en el imaginario colectivo es igualmente indiscutible. La mitogénesis del héroe viene trenzada por la creencia en su esencia anómala, que se demuestra en su poder de llevar a cabo proezas que traspasan la frontera de lo posible. A decir de los griegos antiguos, hay en los héroes una fuerza que los arrastra a la desmesura, la que llamaron ὕβρις (hýbris), un impulso turbio en tanto en cuanto conlleva un importante ingrediente de insensatez que tiene mucho que ver con una cierta inflamación del ego, por así decir, que les lleva a comportarse como aquel que se cree capaz de lograr lo que ningún otro alcanzaría a conseguir.
En los relatos clásicos, el final de los héroes suele ser trágico, violento, en combate incluso, porque en el núcleo de su ideal hay algo de guerrero, propio de quien se enfrenta en todo caso a un enemigo, que puede ser unas circunstancias adversas o incluso él mismo. Responden a este arquetipo las figuras de Héctor y Aquiles en la Ilíada. La muerte, en cualquier caso, magnifica la condición sobrehumana del héroe, próxima a la gloria divina.
El héroe demuestra un temple moral que flaquea en la masa mediocre que se mantiene muy por debajo del nivel de exigencia que demuestra su comportamiento. Por eso puede ser tan molesto el héroe para quien no lo es pudiendo resultarle imposible reconocerle el mérito; porque la existencia del héroe nos aguijonea la conciencia moral al darnos la prueba viva de que podríamos ser más de lo que somos.
Si en la antigüedad griega el arquetipo del héroe es fraguado mediante el verbo poético de los aedos, a partir del surgimiento del cine y la preponderancia del lenguaje audiovisual sobre el literario la esencia del héroe es expuesta mediante la narración que se ajusta a la gramática de los planos y las secuencias.
Recientemente, he vuelto sobre un conjunto de filmes clásicos hollywoodienses que me han dado la oportunidad de reflexionar sobre ese arquetipo del héroe, cuya universalidad no es sino la prueba de que responde a un elemento estructural de la condición humana. Me refiero a la pentalogía del western que filmó el director norteamericano Anthony Mann en la década de los años cincuenta del siglo pasado, siempre teniendo como protagonista al actor James Stewart. Los títulos son, por orden cronológico de producción: Winchester 73 (1950), Horizontes lejanos (Bend of the river, 1952), Colorado Jim (The naked Spur, 1953), Tierras lejanas (Far Country, 1954) y El hombre de Laramie (The man from Laramie, 1955). De estos cinco, me centraré en dos: Horizontes lejanos y Tierras lejanas; y tomaré en consideración asimismo Flecha rota (Broken Arrow) del año 1950, que es una película del mismo género y protagonizada por el mismo actor, pero de diferente director, el grande también Delmer Daves.
Empecemos por el último título que he mencionado. Flecha rota es una película que tiene un fundamento histórico. El personaje que interpreta James Stewart existió realmente. Thomas Jefferson Jeffords fue, entre otras cosas, un explorador del ejército estadounidense que, gracias a la amistad que llegó a trabar con el jefe de los indios Apache, Cochise, logró que cesasen los enfrentamientos entre los nativos norteamericanos y el hombre blanco, merced al tratado que auspició entre el general Oliver O. Howard y el propio Cochise, lo que permitió un periodo de paz en el Sur de Arizona entre los años 1872 y 1876.
En Flecha rota, James Stewart encarna a un Jeffords que hace de la altura ética la principal virtud del héroe. Así se muestra a ese hombre como alguien que está por encima de la mediocridad humana, que viene determinada por la sujeción tanto de los hombres blancos como de los indios a las exigencias morales que dicta la pertenencia a sus respectivas tribus. Este es el límite que consigue franquear Jeffords y que le eleva a la categoría de héroe, lo que se nos indica nada más comenzar la película cuando el explorador solitario que vaga por un valle inhóspito tropieza con un adolescente apache que se halla en apuros. Su compasión por el chico le lleva a ayudarle, demostrando así su visión ética humanística de carácter universal. La congruencia con la misma, que le lleva a actuar a favor de establecer conversaciones con los indios y a entablar amistad con quien es su líder militar, da la ocasión para que se nos muestre el componente de sacrificio personal que conlleva la condición de héroe. En el caso del Jeffords, que interpreta James Stewart, su sacrificio culminará con el asesinato de su joven esposa india a manos de un grupo de hombres blancos que están en contra del acuerdo alcanzado. Tiene mucho que ver este rasgo heroico, en tanto que está más allá de lo que la media ética admite, con un comportamiento que conlleva la expulsión de quien lo lleva a cabo de la comunidad que le confiere su identidad. En este caso particular se trata de un hombre blanco que, en cierto modo, tiene que traicionar los intereses antagónicos de su tribu frente a la de los Apaches a fin de alcanzar un bien moral superior, que es el de la paz. El plano con el que concluye la película subraya la soledad del protagonista, ya que retrata la imagen de un jinete solitario cabalgando hacia un horizonte incierto; de este modo, se muestra la condición siempre singular del héroe, pero no siempre bien asimilada por sus congéneres.
En Horizontes lejanos, el protagonista se eleva a la categoría de héroe a través de la redención moral. Digamos que ha conseguido mediante un acto titánico de voluntad sobreponerse a su carácter malvado. En este filme se nos cuenta la historia de Glynn McLyntock —Stewart—, un hombre de misterioso pasado, que conduce una caravana de colonos por el territorio de Oregon hacia un asentamiento agrícola siguiendo el río Snake. En el camino, tiene ocasión fortuitamente de salvarle la vida a un tal Jeremy Bale, un tipo de ambigua condición moral que a la postre acabará traicionando al grupo de colonos rebelando su baja catadura ética. Este caso destaca la virtud como rasgo intrínseco de la condición de héroe. La virtud es esa fuerza de carácter que mantiene el comportamiento del sujeto adecuadamente sintonizado con el norte ético —carácter y comportamiento son dos elementos etimológicamente constitutivos del término griego originario ἦθος—. Es lo que demuestra McLyntock al sobreponerse al que parecía su destino de forajido sin escrúpulos y al enfrentarse a quien lo tiene por su par, Bale, el cual, este sí, revela su falta de virtud —o sea, su debilidad de carácter, de ethos—. Llegado el momento de la tentación, igual que cuando Ulises se enfrenta al canto de las sirenas, el primero prefiere el bien de la comunidad a la que defiende, aun a riesgo de su propia vida, sobre el lucro personal, que implica la ruina de aquella, y que es la opción escogida por el villano.
En Tierras lejanas, por último, el héroe lo es muy a pesar suyo. Es el caso del héroe que tiene la virtud, pero no quiere ponerla al servicio del bien común. En este caso, la virtud aparece en su acepción griega de ἀρετή —areté—, que tiene etimológicamente el sentido de excelencia. En la literatura homérica, la areté se asociaba a la excelencia en el combate, a la valentía, un don divino. Es decir, el protagonista de Tierras lejanas, el vaquero Jeff Webster, cuenta con el talento innato de ser un muy diestro pistolero. Cuando llega a Alaska, abducido por la fiebre del oro, su único interés es enriquecerse, manteniéndose egoístamente al margen de los problemas que la comunidad que le acoge tiene con el matón del territorio, el autoproclamado Juez Gannon, y sus secuaces. Cuando es asesinado su compañero del alma, y herido él mismo en el momento en que intentan abandonar el poblado llevándose el oro acumulado, el héroe, en el sentido homérico, reconoce en su excelencia como pistolero los sentidos platónico y aristotélico de la areté en tanto que concepto que aglutina las virtudes morales y éticas, como son la justicia, la sabiduría y el coraje. De las tres, hace contundente demostración el protagonista en el desenlace del filme mediante su enfrentamiento a tiros contra la injusticia que representa el tal Juez Gannon, quien quería quedarse de manera indigna con las riquezas de la comunidad de mineros y destruirla.
Al héroe siempre le perseguirá una sombra de fracaso: el fracaso ético de la humanidad. Como ideal proyectado desde ese poder mitogenético que Russell atribuye al ser humano, el arquetipo de héroe hunde sus raíces en el turbio estanque de las impotencias humanas. El héroe es la encarnación del fracaso colectivo para conformar conjuntamente las condiciones que no requieren su existencia. Las tres películas que he comentado aquí son un exponente de ello. Lo expresó escueta, pero certeramente Bertolt Brecht, en este diálogo de su obra de teatro Galileo Galilei:
Andrea: desgraciado el país que no tiene héroes.
Galileo: No, desgraciado el país que necesita héroes9.
Notas
[1] Original en Nietzsche, Genealogía de la moral, II.2: “animal with the right to make promises”.
[2] Unamuno, M. de (2013). Del sentimiento trágico de la vida: en los hombres y en los pueblos. Madrid: Biblioteca Nueva.
[3] Scheler, M. (1936/1982). El puesto del hombre en el cosmos (J. Gaos, Trad.). Madrid: Losada. (Obra original publicada en 1936).
[4] Ortega y Gasset, J. (1942). Historia como sistema (Volumen VI de Obras Completas). Madrid: Revista de Occidente.
[5] Zubiri, X. (1986). Sobre el hombre (I. Ellacuría, Ed.). Madrid: Alianza.
[6] Laín, P. (1984, 5 de octubre). Cajal y el chimpancé. El País. Sitio web: https://elpais.com/diario/1984/10/05/opinion/465778810_850215.html
[7] Russell, B. (2003). Ensayos impopulares. (Traducción de Floreal Mazía). Edhasa.
[8] García de Haro, F. (2006). El secuestro de la mente. Espasa Calpe; pág. 82.
[9] Brecht, B. (1956). Galileo Galilei. (Traducción de Oswald Bayer). Ediciones Losange; pág. 92.
Bibliografía
Daves, D. (director). (1950). Broken Arrow. 20th Century Studios.
Mann, A. (director). (1952). Bend of the river. Universal International Pictures.
Mann, A. (director). (1954). The Far Country. Universal Pictures.
Cita este artículo (APA): Agüera, J. (2025, 10 de junio). Sobre el arquetipo de héroe en el western. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/06/arquetipo-del-heroe-en-el-western
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Profesor de filosofía en un instituto de educación secundaria de Granada (España). Colaborador habitual de medios digitales y periódicos regionales; autor de artículos publicados en algunas revistas nacionales.