El pensamiento en las islas no hispanas del Caribe

¿Qué aporta el pensamiento filosófico del Caribe no hispano a Latinoamérica? Amplía la historiografía con categorías como negritud, criolización y transculturación, rescata el impacto de las revoluciones haitiana, cubana y granadina y desmonta el racismo colonial, enriqueciendo los marcos teóricos latinoamericanos desde perspectivas insulares multilingües.

Nepantla, Seminario Internacional de Filosofía Mexicana y Latinoamericana (edición 2025), continúa su recorrido con una segunda sesión dedicada a los territorios menos atendidos del mapa hispanohablante: las islas caribeñas de tradición anglófona, francófona y neerlandesa. En esta escala, la mesa se abre a Félix Valdés García —filósofo y ensayista cubano— para explorar el caudal conceptual que emerge de revoluciones, migraciones y lenguas criollas. Su ponencia, «Pensamiento filosófico en el Caribe: las islas no hispanas», propone releer la historia intelectual latinoamericana a la luz de tres ejes decisivos: la reinvención de la historiografía, la centralidad de las revoluciones haitiana, cubana y granadina, y la crítica radical al racismo colonial elaborada por figuras como Aimé Césaire y Frantz Fanon.

Con esa brújula, la sesión invita a escuchar cómo negritud, criolización y transculturación operan como verdaderas categorías filosóficas, capaces de ampliar —y desafiar— los marcos teóricos de nuestra región.

El currículo del profesor Valdés García es, por sí mismo, una contrageografía. Formado en filosofía en la antigua Unión Soviética durante los años ochenta, regresó a Cuba para investigar en el Instituto de Filosofía de La Habana; sus itinerarios combinan socialismo real, Caribe poscolonial y tradición marxista occidental. Tal hibridación se refleja en títulos que estudian tanto a Marx como a Fanon, a Walter Benjamin y a la estética de Calibán. No se trata de un coleccionismo académico sino de un tejido que desafía oposiciones rígidas entre “alta teoría europea” y “pensamiento poscolonial”.

Entre sus libros recientes destacan Leer a Fanon medio siglo después y La indisciplina de Calibán. El primero rescata la vigencia de la crítica fanoniana a la violencia colonial; el segundo profundiza en la figura literaria-política de Calibán para decodificar el Caribe más allá de la academia. Estas obras dialogan con la antología del pensamiento crítico caribeño que Valdés compiló, donde conviven poetas, historiadores, antropólogos y activistas. La selección retrata un espacio intelectual que no cabría en los moldes disciplinarios convencionales y, por ello, exige nuevas categorías.

Valdés García se reconoce investigador, pero sobre todo lector y escucha de voces periféricas. Su paso por la URSS lo expuso a la historiografía marxista clásica; sin embargo, fue en los barrios habaneros y en los archivos de La Habana donde empezó a rastrear la filosofía que no se imprime en revistas Scopus: una filosofía que se canta, se baila o se grafitea. Esa sensibilidad aparece cuando defiende que la verdad filosófica se pone en juego también fuera de los departamentos universitarios, retomando la intuición hegeliana de que “la filosofía se ocupa de los pensamientos por sí mismos” aun cuando emerjan en la calle.

En la sesión de Nepantla reivindica, por tanto, la investigación que abraza pluralidad de registros: de los documentos coloniales a los tambores afrocubanos, de la estadística portuaria británica a las metáforas de Aimé Césaire. Su trayectoria demuestra que la isla no es un límite, sino una plataforma de conexiones transoceánicas: Moscú, México, Martinica, Jamaica, París y La Habana convergen en su acento pausado, que conjuga erudición y experiencia. Escucharlo es advertir que toda filosofía situada puede ser, a la vez, rigurosa y poética, crítica y constructiva.

Filosofar desde el Caribe

La exposición central se titula “Pensamiento filosófico en el Caribe: las islas no hispanas” y se organiza en torno a una pregunta fundacional: ¿qué llamamos “filosofía” cuando la elaboran pueblos sin larga tradición universitaria o con centros de estudios recién fundados en la década de 1960? Valdés parte de una anécdota hegeliana para recordar que la verdad no depende de la rígida división entre academia y calle; se trata, más bien, de conceptos que capturan la vida histórica concreta. Con ese marco, deconstruye la noción de periferia: el Caribe ha producido categorías de alcance universal —negritud, criolización, transculturación— cuya potencia teórica se reconoce escasamente en los manuales estándar.

El primer eje aborda la historia como disputa. Al revisar las crónicas coloniales y las narraciones escolares, el ponente muestra cómo los relatos lineales europeizantes invisibilizan a esclavos, cimarrones y mujeres. Frente a esa omisión, pensadores como Juan Bosch o Elsa Gouveia reescriben la historiografía para enfatizar la condición fronteriza del Caribe: una región fracturada por varios imperios que, sin embargo, gestó experiencias políticas inéditas. Con ejemplos minuciosos —desde la universidad dominica de 1538 hasta la inglesa University of the West Indies, fundada en 1962— subraya que la producción conceptual caribeña no se amolda a cronologías míticas de “progreso”, sino que irrumpe en contextos de precariedad institucional.

El segundo eje examina las revoluciones insulares: Haití (1791-1804), Cuba (1959) y Granada (1979-83). Valdés recuerda que fueron impensadas e impensables para la mentalidad imperial, y justamente por ello resultaron transcendentales. A través de Michel-Rolph Trouillot explica la estrategia colonial de “silenciar el pasado”: borrar los hechos o banalizarlos hasta volverlos inofensivos. Siguiendo a CLR James y Eric Williams, se demuestra que la Revolución Haitiana fue un parteaguas global que socavó el racismo científico y financió, mediante el trabajo esclavo previo, parte de la Revolución Industrial inglesa. La lección es clara: mirar de frente estos procesos permite rescatar categorías críticas capaces de proyectarse al presente.

Un tercer eje se centra en la cuestión racial. De la mano de Aimé Césaire y Frantz Fanon, Valdés reivindica la negritud no como exaltación cromática, sino como respuesta filosófica al vaciamiento ontológico producido por el colonialismo. Frente al “ser-para-otro” diagnosticado por Fanon, la negritud hace visible lo que la blanquitud denominó salvaje, amoral o inferior. El conferencista vincula esa categoría con conceptos hermanos: la “blanquitud” de Bolívar Echeverría, la “creolité” de Glissant y la “transculturación” de Ortiz. Todos apuntan a desmontar el espejismo de universalidad occidental desde el reconocimiento de mezclas, grietas y resistencias.

El cuarto eje aborda la descolonización epistémica. Inspirado en Lloyd Best y el grupo New World, Valdés destaca la necesidad de un pensamiento independiente que parta de las “small-size areas” insulares. Prosigue con las propuestas de Sylvia Wynter y Walter Rodney para ilustrar cómo la soberanía del conocimiento exige entender los puertos, los huracanes y la economía de plantación antes de importar teorías gestadas en climas templados. La provocación final convoca a que los niños caribeños escriban sobre el viento que tumba tejados, no sobre la nieve inglesa. La filosofía, concluye, no pertenece a quien monopoliza centros editoriales, sino a quien forja conceptos útiles para vivir con dignidad en su territorio.

Preguntas que abren caminos

Tras la disertación, el Dr. Raúl Trejo planteó dos interrogantes que relanzan la discusión. La primera giró en torno al impacto real de las revoluciones antillanas en Occidente. Valdés respondió que, si bien Haití, Cuba y Granada fracturaron el orden global, fueron rápidamente neutralizadas simbólicamente mediante la desmemoria. El historiador haitiano Trouillot —citó— demostró que ese silenciamiento opera en dos tiempos: primero se niega el acontecimiento, luego se vacía su filo crítico. Recuperar la chispa benjaminiana de la historia implica resistirse a esa neutralización, un ejercicio que Valdés practica al enlazar a Toussaint Louverture con Patrice Lumumba o con la Burkina Faso contemporánea.

Trejo inquirió después por el “Discurso sobre el colonialismo” de Césaire y su recepción en las islas. El invitado reconoce que el texto, pronunciado en 1948 en la Asamblea Nacional francesa, impactó más allá de Martinica, alimentó la ola panafricanista y permeó el prefacio de Sartre a Los condenados de la tierra. Al mismo tiempo, admitió que su circulación en el Caribe anglófono y neerlandés fue limitada por barreras lingüísticas y por la política de departamentos de ultramar impuesta por Francia. No obstante, la huella cesairiana se rastrea en Fanon, en la editorial Présence Africaine y en múltiples movimientos independentistas africanos de la década de 1960.

El cruce de voces enfatiza una idea axial: la filosofía caribeña no solo describe, sino también pronostica y advierte. El análisis dialéctico de Fanon sobre la violencia revolucionaria se ofrece como brújula para entender fenómenos actuales, desde las protestas en contra del racismo estructural hasta las nuevas insurgencias en el Sahel. Esa pertinencia es el puente que Trejo tiende con la sesión siguiente del seminario, dedicada a la vigencia del pensamiento novohispano. La transición sugiere que los hilos críticos del pasado pueden tramar redes inesperadas en el presente.

¿Por qué merece tu tiempo
reproducir íntegro el encuentro?

Primero, porque escuchar a Félix Valdés García equivale a abrir una ventana panorámica sobre filosofías relegadas a notas al pie. Su conferencia desmonta prejuicios que reducen el Caribe a tópico turístico y, al hacerlo, expande tu idea de lo latinoamericano. Nada sustituye la cadencia con la que enlaza estadísticas de comercio esclavista, etnografía musical y citas de Hegel; verlo y oírlo es experimentar la textura de un saber que se mueve entre bibliotecas y zafras de caña.

Segundo, porque las preguntas posteriores a la charla modelan un estilo de interlocución que va más allá del comentario erudito. Sus intervenciones refrescan la ponencia al poner el foco en tres momentos históricos clave, exigiendo concreción y comparabilidad. El intercambio destila la convicción de que la filosofía no florece en monólogos, sino en trenzas dialógicas.

Tercero, la sesión provee conceptos de alto octanaje crítico que resultan útiles en conversaciones contemporáneas sobre racismo, colonialidad y movimientos sociales. Términos como “creolización epistémica” o “silenciamiento histórico” se comprenden mejor cuando Valdés los articula con ejemplos concretos: el tráfico portuario de Liverpool, la poesía de Métraux, las barricadas de Puerto Príncipe o la política lingüística jamaicana. Al terminar el vídeo, notarás que tu vocabulario analítico se ha enriquecido y tu brújula ética se ha calibrado.

Cuarto, porque la dimensión humana atraviesa todo el material. Escuchar al invitado es agradecer la oportunidad de reconocer las limitaciones de la conexión cubana y, aun así, desplegar un argumento sostenido durante más de una hora contagia la certeza de que la filosofía vale el esfuerzo. Ese componente afectivo —la complicidad entre organizadores y público— recuerda que pensar también es cuidar: cuidar la palabra, el tiempo de los otros y las condiciones materiales que hacen posible el diálogo.

En síntesis, dedicar algunos minutos a esta segunda sesión de Nepantla significa invertir en una mirada crítica que desborda los contornos habituales de la filosofía latinoamericana. Es una invitación a desaprender jerarquías y a reconocer que las corrientes de pensamiento circulan con la fuerza de las mareas caribeñas: fluyen más allá de los diques nacionales y de los sótanos coloniales. Dale play; permite que la voz de Félix Valdés García resuene en tus auriculares y, al terminar, comparte el enlace: convertirás tu propia curiosidad en puente decisivo para que otras personas crucen hacia ese archipiélago de ideas que, una vez explorado, se hace imprescindible.

Cita este artículo (APA): FIRE Bot. (2025, 25 de junio). El pensamiento en las islas no hispanas del Caribe. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/06/pensamiento-filosofico-caribe-islas-no-hispanas

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