El Mosaico de los Pájaros en Itálica: aves, arte y poder en Roma

¿Qué revela el Mosaico de los Pájaros sobre la relación entre los romanos y las aves? El mosaico de Itálica es una enciclopedia visual que refleja cómo los romanos integraban aves locales y exóticas en su vida diaria como símbolos de poder, religión y estatus. A través de especies cuidadosamente dispuestas, se evidencia su conocimiento científico, sus redes comerciales con Asia y su fascinación por lo foráneo y ornamental.

En este artículo recogeremos toda la historia de los romanos con las maravillosas criaturas que nos dio la naturaleza, las aves. Para empezar, nuestra primaria fuente para este estudio será el mosaico que nos dejó constancia de sus conocimientos: El Mosaico de los Pájaros1, en la casa a la cual le da nombre, La Casa de los Pájaros, en la antigua ciudad romana de Itálica, en España.

Esta obra es la colección más completa que tenemos del mundo romano sobre las aves, y evidentemente nos da conocimiento de lo que sabían en su época sobre ellas. El pavimento se sitúa en el triclinio occidental de la casa o domus, un comedor abierto al peristilo principal.

Aloja exactamente treinta y tres especies de las cuales se han podido identificar con precisión: águila, pavo real, cisne, faisán, loro, perdiz, ganso, pato real, azor, tórtola, paloma, alondra, mirlo, estornino, abubilla, abejaruco, grajo, cuervo, zorzal, urraca, búho, garza, garcilla, martín pescador, gallo, gallina, codorniz, ánade friso, chova piquiroja, pato colorado, flamenco, cigüeña y ave del paraíso. Organizadas sin ningún tipo de repetición y orientadas para que el comensal pudiera «leer» la serie como un catálogo enciclopédico.

Nada es aleatorio, y es que la disposición ordena la naturaleza, tal cual lo hacen los capítulos X-XI de la Naturalis Historia de Plinio2 o los perdidos Perì ptenôn de Alejandro de Mindo3. Cada ave ocupa un espacio propio, desprovisto de paisaje, con el propósito de resaltar características que permitan identificarla con claridad: picos curvos, zarpas, penachos, espolones. Todo está representado con un nivel de realismo que únicamente habría sido posible si el mosaista hubiese observado directamente ejemplares vivos o trabajado a partir de modelos específicos.

Y, sin embargo, esto no es todo.

El repertorio iconográfico no es, en absoluto, neutro. El águila, situada en la esquina nororiental, representa tanto a Júpiter4 como al propio emperador Adriano5. El pavo real, vinculado a Hera/Juno6, y símbolo de la inmortalidad, ocupa la fila superior, en el cuadro central, una posición de evidente honor. Los cisnes evocan el séquito de Apolo, dios del sol y de la música, hijo de Zeus. Las aves rapaces aluden a la fuerza militar, elemento fundamental en la ideología romana. Por su parte, los anátidos y gallináceos remiten a la caza y a la crianza doméstica, es decir, a las actividades que conformaban la economía cotidiana de la época.

Los romanos y las aves

Conviene detenerse finalmente en un aspecto particularmente llamativo: la presencia de especies exóticas. Surge, entonces, una pregunta inevitable: ¿cómo podía un ciudadano romano en Italia conocer, por ejemplo, a un loro?

Estas aves raras, procedentes de Asia o del delta del Nilo7, combinan lo doméstico con lo foráneo, integrando lo exótico en un contexto familiar. Su inclusión en el mosaico no es casual: legitima a las élites locales como partícipes del poder, el conocimiento y la cultura del imperio.

En cuanto a su procedencia, los romanos accedían a estas especies a través de las rutas marítimas del mar Rojo y los monzones. Las fuentes sobre el comercio indo-romano dan cuenta de un flujo anual significativo —de decenas de millones de sestercios8— hacia los puertos de la India, a cambio de especias, piedras preciosas y otros bienes de lujo. El propio Plinio el Viejo llegó a denunciar este intercambio como un “drenaje” de la riqueza del imperio.

En la obra ya citada de Plinio el Viejo, se menciona que las aves “de la India y de Etiopía” eran especialmente codiciadas, tanto por la viveza de su plumaje como por su capacidad para imitar el lenguaje humano tras un proceso de adiestramiento intensivo. Una pareja de estos ejemplares podía alcanzar precios exorbitantes, lo que para Plinio constituía una manifestación de lujo desmedido y de dudosa moralidad.

Un antecedente concreto lo ofrece Varrón, también escritor romano, quien en su célebre ornithon de Casinum albergaba “todas las clases de pájaros”, tanto para el deleite intelectual de sus invitados como para afirmar el estatus social de su propietario. El coleccionismo de aves exóticas, por tanto, ya se encontraba arraigado como una práctica característica de las élites de la tardorrepública9.

De acuerdo con la historiadora Ashleigh Green10, los loros cumplían múltiples funciones en el mundo romano: eran juguetes sonoros, objetos de curiosidad científica y, al mismo tiempo, símbolos de estatus social. Su capacidad para imitar el habla humana fascinaba tanto a niños como a adultos, y su mantenimiento implicaba costos superiores a los de un esclavo de bajo precio.

En Itálica, esta compleja red de dimensiones económicas, intelectuales y afectivas queda plasmada en teselas. El loro representado en el mosaico fija para la eternidad, en un espacio destinado al banquete, la imagen de un imperio capaz de trasladar la voz del océano Índico hasta el Guadalquivir y transformarla en arte perdurable.

Únete a nuestro canal de WhatsApp donde más de 12,000 personas reciben avisos, recordatorios, adelantos de artículos y reflexiones que no siempre llegan al correo: es como tener a Filosofía en la Red en el bolsillo, cerquita.

Haz clic aquí y acompáñanos: https://filosofiaenla.red/canal-whatsapp 

Por su parte, Varrón ofrece un testimonio particularmente revelador sobre el trato que recibían las aves exóticas. En De re rustica III, 5, 9–17, describe un ornithon11 de lujo construido en su villa de Casinum12: un recinto rectangular de 72 por 48 pies, rematado en uno de sus extremos por un ábside semicircular, rodeado por muros elevados y columnatas dobles, cuyas intercolumniaciones eran cerradas con redes de cáñamo para evitar la fuga de las aves. En su interior se hallaba un bosquecillo artificial, un “teatro” de perchas dispuestas en distintos niveles, dos estanques con peces y una tholos13 abovedada al centro.

Este espacio estaba cuidadosamente diseñado para albergar aves cantoras, patos y peces ornamentales en zonas diferenciadas. El agua fluía constantemente, y un esclavo accionaba una mesa giratoria que distribuía alimento y bebida frente a los invitados, quienes paseaban por la plataforma mientras los patos nadaban bajo sus pies. El conjunto funcionaba simultáneamente como pajarera, jardín de recreo y escenario para el banquete, reflejando así la riqueza, el ingenio técnico y el ideal de ocio cultivado propio de la aristocracia romana.

Conclusión

El Mosaico de los Pájaros convierte el suelo de la casa de Itálica en una enciclopedia pavimental. Reúne todo el conocimiento avifaunal y exótico de la época, ordena la naturaleza con la ciencia romana, y al mismo tiempo, nos envía mensajes de poder, religión y estatus de la antigua Roma. Leyendo a Plinio y Varrón, y viendo la vasta red de comercio con el Indo, comprobamos que cada una de las aves se enlaza con la vida cotidiana del romano y la ambición imperial.

Notas

[1] Ver: https://artsandculture.google.com/u/2/asset/the-birds-mosaic/bwHJwjEWClrE8A

[2] Una de las mayores obras sobrevivientes del Imperio Romano que buscaba abarcar todo el conocimiento que se tenía.

[3] Obras del escritor Alejandro de Mindo, escritor de la Grecia antigua sobre zoología y naturaleza.

[4] Dios supremo de la religión romana. Equivalente a Zeus para los griegos.

[5] Emperador romano reinante tras la muerte de su padre Trajano en 117 d. C. conocido por su famoso muro: «El muro de Adriano«.

[6] Ambas son la misma figura:  reina de los dioses, esposa de Zeus/Júpiter, y diosa del matrimonio y la protección familiar.

[7] Región costera de Egipto.

[8] Unidad monetaria de la antigua Roma.

[9] La República es una fase historiográfica de la antigua Roma, por lo tanto, «tardorrepública» se referirá a los últimos años de esta fase.

[10] Green, A. (2023). Birds in roman life and myth. Routledge.

[11] Aviario romano de lujo: recinto ajardinado y enrejado donde la élite criaba y exhibía aves cantoras y exóticas.

[12] Antigua ciudad latina al pie del Monte Cassino, hoy Cassino, Lazio, Italia; allí tenía Varro su villa con el ornithon.

[13] Edificio circular columnado con cúpula o techo cónico; en el ornithon, un pabellón redondo central.

Bibliografía

Mañas, I. (2011). Mosaicos romanos de Itálica. 2. Mosaicos contextualizados y apéndice (Corpus de mosaicos romanos de España, Vol. XIII). Madrid‑Sevilla: CSIC‑UPO.

Plinio el Viejo. Naturalis Historia VI, 101-103; X, 42-43.

Marco Terencio Varrón. De re rustica III, 5, 9-17.

Cita este artículo (APA): Rosillo, J. (2025, 28 de julio). El Mosaico de los Pájaros en Itálica: aves, arte y poder en Roma. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/07/mosaico-pajaros-italica-roma

¡Apóyanos a seguir llevando la filosofía a la red!

Suscríbete a Στοά, el newsletter gratuito de Filosofía en la Red: recibe noticias, novedades e información relacionada con nuestra plataforma: ¡nuestra comunidad supera los dos mil seguidores! Pero, si buscas un poco más —y deseas apoyarnos—, te ofrecemos una membresía de pago con planes anuales o mensuales. Tu aporte financiero nos permite mantener este proyecto sin paywalls.

Beneficios de la membresía:

• Correo semanal: recibe un adelanto de los artículos que publicaremos.

• Insider: entérate de nuestros nuevos proyectos antes que nadie, así como descubre el backstage de Filosofía en la Red.

• Club de Lectura: accede sin coste adicional a nuestro club de lectura, que tiene una cuota de recuperación.