El Jardín de Epicuro era un lugar de reflexión y discusión filosófica, inclusivo y retirado del bullicio de la ciudad, donde el mayor bien era el placer, y donde se fomentaba la búsqueda de la ataraxia.
En la filosofía epicúrea, la sabiduría radica en discernir qué tipos de dolor son necesarios y cuáles pueden y deben ser evitados para vivir la vida más satisfactoria y tranquila posible.