Partiendo de un discurso que pretende erotizar la economía del romance, sustituyendola por autoreconocimiento y capacidad de elección en el mercado, se pretende realizar una dialéctica de la satisfacción sexual y el ego otorgada por la comodidad de las date apps. Dichos discursos no ofrecen más que cierta “liquidez” hacia las relaciones humanas, donde nos “ofertemos” y adaptamos según las necesidades del mercado.