El humor y la tragedia: reflexiones sobre el fenómeno Barbenheimer

*También disponible en inglés

Imagina por un momento que estás en un cine. Las luces se apagan, la pantalla se ilumina y te encuentras inmerso en el mundo de Barbie, una comedia fantástica llena de color, risas y aventuras. Ahora, cambia de canal. Te encuentras en medio de la intensidad y la gravedad de Oppenheimer, un thriller biográfico que te lleva al corazón oscuro del Proyecto Manhattan y la creación de las primeras armas nucleares. Dos películas, dos mundos, tan diferentes como el día y la noche, pero que rompieron la taquilla1.

Ahora, imagina que estos dos mundos chocan en un fenómeno de internet. Se fusionan en un meme que se propaga como la pólvora, provocando risas y compartiendo en todas partes. Este es el fenómeno Barbenheimer2, un fenómeno que ha generado risas, pero también ha provocado críticas3 y reflexiones profundas sobre la moralidad de hacer humor con una catástrofe real.

¿Es correcto? ¿Es moral?

Sin duda alguna, el humor es una aliado poderoso cuando necesitamos sobrellevar situaciones complejas y enfrentarnos a las adversidades que la vida nos presenta. O cuando se quiere hacer marketing, pero entonces surge una pregunta que, en ocasiones, puede resultar bastante incómoda: ¿es realmente adecuado, incluso ético, hacer chistes sobre catástrofes de magnitudes impensables, reales, como por ejemplo, el lanzamiento de la bomba atómica?

Para encontrar la respuesta a esta interrogante, es esencial sumergirnos en la esencia misma del humor y comprender su significado y función en nuestra sociedad. El humor, en muchas ocasiones, es un mecanismo de resistencia, una forma de desafiar la autoridad, una voz para cuestionar aquellas normas sociales que parecen inamovibles. Sin embargo, en su cara más oscura, también puede ser una herramienta para trivializar y deshumanizar, para restar importancia a tragedias profundamente desgarradoras y al sufrimiento humano que estas acarrean.

Ahora, pongamos nuestra lupa sobre el caso del fenómeno Barbenheimer, un caso en el que el humor brota del contraste existente entre dos películas. Sin embargo, este humor también se alimenta de la tragedia subyacente de la bomba atómica, un evento que llevó a la muerte y el sufrimiento de cientos de miles de personas en Japón. Al hacer chistes sobre este evento, ¿no estaremos, acaso, minimizando el inmenso sufrimiento que provocó? ¿No estaremos mostrándonos insensibles a la experiencia de aquellos que vivieron, y de hecho, aún siguen viviendo con las devastadoras consecuencias de esta catástrofe?

El efecto de jugar con los nombres Barbie y Oppenheimer, y verlo de forma tan relajada, nos confronta con una pregunta espinosa que recorre los vastos dominios de internet: ¿cuál es la ética y los límites del humor? Este fenómeno nos impulsa a hacer una pausa y a considerar dónde trazamos el punto medio entre la risa y la insensibilidad, entre una carcajada sanadora y una mordacidad que roza la falta de respeto.

Respondiendo a estas preguntas, de alguna manera, nos enfrentamos a un espejo que refleja a la humanidad. Nos lleva a preguntarnos qué grado de empatía somos capaces de canalizar hacia nuestros semejantes, qué nivel de comprensión y respeto podemos ofrecer a sus vivencias, y hasta qué punto reconocemos su dolor. Nos insta a reflexionar sobre la magnitud de nuestras propias acciones, a entender cómo nuestros gestos pueden generar ondas de impacto en la vida de los demás, a veces de maneras que ni siquiera podemos comenzar a imaginar.

Barbenheimer, entonces, actúa como un faro, iluminando la realidad de que el humor, en todas sus formas, puede ser una herramienta de un poder inimaginable. Pero, como con cualquier poder, viene acompañado de responsabilidad. Puede ser un vehículo para la alegría y el marketing, pero también puede convertirse, si no se maneja con cuidado, en un arma hiriente. Nos recuerda la necesidad de manejar esa herramienta con delicadeza, con una mano guiada por el respeto y la empatía. Porque, cuando cae la noche y todo está dicho y hecho, todos compartimos el cálido manto de la humanidad. Todos reímos, todos lloramos, todos sufrimos. Todos merecemos ser tratados con dignidad y respeto.

¿Podemos, o debemos, bajo el paraguas de un fenómeno mediático como Barbenheimer, viralizar un hecho que marcó la historia de la humanidad?

¿Es apropiado sacar humor de un desastre real? ¿Dónde trazamos la línea? Te insto a que dediques un momento para reflexionar sobre estas cuestiones, ya que solo a través del diálogo reflexivo, el intercambio de ideas y la comprensión mutua podemos crecer juntos, aprendiendo el uno del otro para revalorar hasta dónde estiramos la liga del humor.

Notas

[1] Zorrila, M. (2023, julio 30). ‘Barbenheimer’ supera los 1100 millones de recaudación en solo 11 días: ‘Barbie’ y ‘Oppenheimer’ siguen destrozando récords de taquilla con una facilidad pasmosa. Espinof. Sitio web: https://www.espinof.com/estrenos/barbenheimer-supera-1100-millones-recaudacion-solo-11-dias-barbie-oppenheimer-siguen-destrozando-records-taquilla-facilidad-pasmosa

[2] Barbenheimer​ es un fenómeno de internet que comenzó a circular antes del estreno simultáneo en cines de dos películas diametralmente opuestas en género, Barbie y Oppenheimer.​ La palabra es una fusión de los títulos de las películas.

[3] BBC News Mundo. (2023, agosto 2). Barbie: la disculpa de Warner Bros en Japón por unos memes de la bomba atómica. BBC News Mundo. Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/articles/clm1v8nykypo

Imagen | DiscussinFilm

Cite este artículo: Muro, C. (2023, 28 de julio). El humor y la tragedia: reflexiones sobre el fenómeno Barbenheimer. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/barbenheimer-critica

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por Claudia Ivette Muro García

Estudiante de primer año de filosofía (UNED). Apasionada por la danza, el yoga y la fotografía.

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