¿Qué se siente estudiar filosofía?

Nota: el presente artículo no tiene la intención de englobar a todos los estudiantes en su contenido, sino que más bien busca brindar una perspectiva más personal.

Dicen que estudiar filosofía es algo fascinante, y sí, pero déjame contarte esa parte que nadie cuenta por miedo, y te prometo que descubrirás el lado complejo de esta disciplina, donde las certezas también se tambalean.

Cuando entré a la carrera de filosofía, recuerdo que tenía unas expectativas muy altas, por lo que las posibilidades de que la carrera no encajase con mis expectativas y me decepcionase eran bastante grandes. El miedo a sentir que la carrera quizá no estaba hecha para mí, no desaparecía. Sin embargo, este primer año ha superado todas mis expectativas por goleada, aunque no siempre fue así.

Las primeras semanas diría que fueron unas semanas muy raras, era un nuevo ambiente al que ninguno de nosotros estábamos acostumbrados, así que nos costó asentar la realidad de las cosas. Fue ahí, cuando todos nos soltamos un poco en clase, y fueron surgiendo los primeros debates, las primeras preguntas y las primeras aportaciones. A veces la fascinación de vivir aquello, me hacía sentir pequeñita. Sobre todo, porque fuera de clases, hablando con algunos de mis compañeros, se iniciaban conversaciones filosóficas de las que yo no tenía ni idea; Byung-Chul Hang, Hölderlin, Hutcheson… ¿Quiénes eran? ¿Por qué algunos de mis compañeros hablaban de ellos como si tuviesen una tesis? ¿Por qué sentían tanta emoción al hablar sobre ellos?

Es cierto que, cada referencia mencionada, era una nueva oportunidad de aprender e informarme más a fondo, pero al día siguiente, en la cafetería de la facultad, el debate era otro completamente diferente, del que como podréis imaginar, tampoco tenía ni la más mínima idea. Entonces surgieron mis primeras dudas: ¿acaso no estoy a la altura que se me exige?, ¿y si me falta interés en aprender? ¿será que no valgo para la filosofía? ¿por qué no me ha cambiado la vida leer más allá del bien y del mal? ¿podré tener algún día la seguridad con la que hablan los demás? 

Ampliando la perspectiva sobre las experiencias de mis compañeros, realicé una encuesta que reveló que un 75% tenía expectativas altas o normales al ingresar a la carrera. De este grupo, un 45%, afirmó que la carrera cumplió con ellas, mientras que un 40% consideró que las cumplió en cierta medida. Sin embargo, un 15% expresó que la carrera no cumplió sus expectativas. A pesar de ello, un 80% manifestó haber disfrutado del primer año de carrera. Cuando se les preguntó si alguna vez se sintieron desconocedores en comparación con sus compañeros, un 80% respondió afirmativamente, y un 75% admitió no intervenir en clase por temor a no estar a la altura. Un 75% de los encuestados, sintieron que habían aprendido en la mayoría de las asignaturas, pero algunos compartieron otras opiniones:

Sentía que aprendía, pero muy poco en cada asignatura

Sentía que aprendía y reafirmaba mi interés por ciertos ámbitos, pero me costaba ver un futuro donde poder usarlo

Por último, un 65% afirmó que la carrera les había aportado personalmente un nivel de satisfacción del 4 o más en una escala del 0 al 5.

No podemos dejar de olvidar que algo nos une: la filosofía. Y es que esta requiere de un aprendizaje constante y profundo, que la mayoría de las veces nos deja sin respuestas definitivas y con debates interminables. Quizá la belleza de la filosofía se encuentra precisamente en su amplitud; en que deja infinitas preguntas, así como inabarcables respuestas que pueden ser válidas a ojos de cada quien y debates interminables en los que podemos sumergirnos para explorar diferentes puntos de vista.

Así, tengo una sensación agridulce con este primer curso universitario cerrado, aunque cuando me preguntan si me gusta mi carrera, solo tengo respuestas bonitas para ella. Porque, aunque en ocasiones resulte desalentador o frustrante sentirme rodeada de tanto desconocimiento, la filosofía ha despertado en mí una pasión y un deseo constante de aprendizaje independiente al de los demás. Entendí que la clave de estudiar filosofía consiste en disfrutar el aprendizaje. Si bien es natural sentirse perdido y no estar a la altura, la confianza y seguridad no dejan de construirse con el tiempo y con las experiencias.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Montero, G. (2023, 05 de agosto). ¿Qué se siente estudiar filosofía? Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/08/beneficios-de-estudiar-filosofia
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por Gema Montero

Estudiante de primero de filosofía en la universidad. Su pasión por la filosofía comenzó en 2018 y desde entonces no puede parar.

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