El doble, de Fiódor Dostoyevski, publicado por primera vez en 1846, es la historia de Yákov Petróvich Goliadkin, un funcionario ruso atrapado en sus inseguridades y paranoia. Esta novela, que en su tiempo tuvo una recepción fría, puede prestarse a diversas interpretaciones, ya sea como un relato psicológico sobre la alienación o como una crítica a la sociedad rusa del siglo XIX.
En cualquier caso, veremos que el contexto en el que Dostoyevski escribió la obra es clave para entender su significado: la modernización impulsada desde Pedro el Grande y la rígida estructura burocrática crearon un sistema donde el ascenso social dependía de la astucia más que de la honestidad. En este ambiente, Goliadkin representa a un individuo atrapado entre sus principios y la realidad de un mundo en el que valores como la rectitud y la justicia han perdido su lugar.
Sinopsis
El personaje central de la historia es Yákov Petróvich Goliadkin, un funcionario de bajo rango del Estado Ruso que, al acudir a la fiesta de cumpleaños de la hija de un alto burócrata, es rechazado por los anfitriones y no le permiten pasar. Goliadkin es un personaje neurótico, que constantemente está sobre pensando y que vive en un estado de paranoia, de modo que el rechazo sufrido en la fiesta le genera una vergüenza y molestia tan graves que desconocemos si lo que sucede después es la realidad, o solo un producto de su imaginación.
A continuación, luego de este episodio tan humillante, Goliadkin corre por las calles solitarias para llegar a su casa; sin embargo, en el camino se cruza con un desconocido, que también entra a su domicilio a pasar la noche, y que es físicamente igual a él. Al día siguiente, nuestro personaje cree que todo ha sido un mal sueño, producto de la humillación que sufrió durante la fiesta. Pero al llegar a trabajar a su oficina, aparece el mismo doble que vio la noche anterior, y descubre que tiene su mismo nombre. Esta vez, su doble será su nuevo compañero de trabajo.
Poco a poco, la vida de Goliadkin es invadida por este sujeto, que intenta pisotearlo y humillarlo constantemente, a tal punto, que parece que quiere sustituirlo tanto en su trabajo como en la sociedad de San Petersburgo. Con esto, el habitual estado mental de Goliadkin, de por sí paranoico, se ve turbado por la constante presencia de su doble.
La mala recepción en su tiempo,
y la necesidad de comprender el contexto
Esta obra no tuvo una buena recepción ni por el público ni por los críticos en la época de su publicación1. Podemos decir que actualmente, tampoco es una de las obras más conocidas del autor; sin embargo, algunos críticos consideran que las dificultades en la recepción de esta obra radica, en gran medida, en que no sabemos exactamente qué está sucediendo con nuestro personaje Goliadkin; además de que cuenta con la posibilidad de decodificarla de diversas maneras.
Adicionalmente, si la obra se lee actualmente, luego de 179 años de su publicación, y a una gran distancia geográfica de Rusia, también resulta un poco plana si no conocemos el contexto de su producción. Por estos motivos, veremos primero un poco del contexto en que Dostoyevski escribió esta obra, y posteriormente trataremos de pensar algunos de los temas que la novela permite discutir.
El contexto
El legado de Pedro el Grande en Rusia es de gran relevancia para comprender los cambios que vivió Rusia desde su periodo de reinado, que abarcó de 1696 a 1725. Este periodo fue conocido por la búsqueda de modernización de Rusia, lo cual, podría pensarse como sinónimo de adaptarse a formas de vida occidentales, y que diferían de las formas de vida tradicionales de Rusia en esa época. Esto tenía como intención consolidar el poder del Zar, y con ello, desarticular las estructuras medievales que regían el país.
Aunque las reformas realizadas por Pedro el Grande fueron muchísimas y abarcan casi todas las esferas sociales, hay dos aspectos2 de suma importancia que tuvieron impacto en toda la historia posterior del país y que tocaron en lo más hondo la idiosincrasia rusa:
La fundación de San Petersburgo: hacia 1703, Pedro el Grande decidió construir una ciudad que sirviera como la capital del futuro imperio ruso. Esto, en detrimento de la antigua capital, Moscú. Así, esta ciudad buscó la modernidad, lo racional; se pensaba como una forma de abrir en Rusia una ventana a Europa. A partir de esto, existió una contraposición San Petersburgo-Moscú. Mientras la primera ciudad simbolizaba lo extranjero, lo impuro, lo ilustrado y lo secular, Moscú representaba la tradición, lo propio de Rusia, lo sagrado. Esta contraposición representó un aspecto de reflexión profunda entre los intelectuales rusos de la época.
La introducción de la tabla de rangos: la tabla de rangos, introducida en 1722, buscó combatir el poder de la nobleza hereditaria de la época. Con esta nueva medida, el estatus de las personas estaba dado por su servicio al Zar y ya no por su nacimiento o procedencia. Aunque esto funcionó para disminuir el poder de la nobleza, también creó un gran sistema burocrático en el que la competencia por los cargos era muy violenta. Cada rango tenía asignadas de manera puntual lo que le correspondía hacer, sus atribuciones y restricciones. Era incluso fijado el tipo de carruaje que debía utilizar cada rango, de modo que esto terminó impactando también las relaciones sociales en sus ámbitos familiar y personal. Este sistema operó en Rusia hasta 1917.
Eslavófilos vs. occidentalistas
No solamente la fundación de San Petersburgo fue un intento de occidentalización de la sociedad rusa, sino también otros eventos históricos posteriores como la invasión napoleónica y la guerra con Francia, provocaron una inmersión de las ideas y expresiones occidentales de progreso, reforma social y emancipación. Con esto, el Zar Nicolás I (1825-1855) intentó un mayor control y represión para evitar esta occidentalización, en la cual veía una amenaza para su poder y los valores tradicionales rusos.
Esta situación provocó una disputa en la esfera intelectual, entre aquellos considerados eslavófilos y los que se consideraban occidentalistas. Los primeros pensaban que la Rusia anterior a Pedro el Grande representaba el verdadero modo de vida ruso, mientras que los segundos veían a Europa como un modelo a seguir. Dentro de este debate, es que las novelas de Dostoyevski tuvieron lugar.
La crítica de Dostoyevski a su época
Tomando fragmentos de sus cartas, Alejandro Ariel González3 extrae una de las críticas que hacía Dostoyevski a su época. El autor de El Doble pensaba que había un dicho que resumía la fórmula social de la Europa burguesa: ¡Cada uno para sí y Dios para todos!4 Pero reconoce que en Rusia esta regla fue alterada para quedar del siguiente modo: Cada uno para sí, todos contra ti, y Dios para todos.5
Es decir, en una sociedad en la que históricamente se habían minado los valores tradicionales rusos, los individuos vieron cómo las certezas y creencias que tenían como apoyo antes, ahora se resquebrajaban y quedaba solo una sensación de alienación en ese sistema social tan jerárquico del que parecía difícil escapar, o tener un marco de acción.
Así, al ver los valores tradicionales menguados, ante una burocracia asfixiante, una tabla de rangos que determinaba la vida social y laboral, los individuos se veían inmersos, casi inevitablemente, en un contexto que los dejaba solos en esa lucha por escalar socialmente, y en el que no importaba apegarse a unos valores específicos, sino luchar para sobrevivir y con suerte para escalar.
Goliadkin ante
la sociedad rusa decimonónica
Goliadkin es un hombre que dice enorgullecerse de ser un funcionario de baja categoría, y constantemente se describe como alguien a quien no le gustan las máscaras, que crítica las superficialidades de los altos funcionarios. Reconoce en sí mismo ciertas virtudes que los otros no tienen, y las menciona con cierta petulancia, pues considera que en ese mundo de pretensiones, él es una excepción, y que debe proteger su honor ante las calumnias que la gente le pueda imputar, ya que se considera una persona intachable.
Con esto en cuenta, cobra sentido pensar a Goliadkin, ya no solo como un hombre paranoico y mal adaptado a su sociedad, sino como un hombre cuyo malestar cobra un carácter simbólico si comprendemos su contexto. Tomando en cuenta que es alguien que apela a ciertos valores, a los cuales cree representar, podemos ver que no le sirven de nada en una sociedad que aprecia más las jerarquías y el escalar mediante favores y relaciones sociales bien establecidas, aunque estas se fundamenten en mentiras o calumnias hacia los demás. Como Dostoyevski lo puso en su carta: cada uno para sí, pero mientras los demás están en su contra.
¿A qué justicia puede recurrir Goliadkin cuando se ve sustituido por su doble? Si quienes se supone deben hacer justicia son los funcionarios de mayor rango, pero estos parecen ya haber sido embaucados por el doble de Goliadkin, quien precisamente encarna los valores que realmente son apreciados en esa sociedad, y que no son ni la justicia, ni la rectitud, la honestidad o el honor.
A modo de conclusión
Así, a mi modo de ver, El Doble nos lleva a pensar en esa disputa interior entre lo que apreciamos individualmente, y lo que se aprecia socialmente. Pensando particularmente en la Rusia del siglo XIX, y en la disputa entre occidentalistas y eslavófilos, podemos ver a un individuo que aprecia ciertos valores tradicionales, pero que se enfrenta a un mundo para el que esos valores ya no funcionan. En este sentido, podemos ver en Goliadkin una imposibilidad de reconciliar sus convicciones con el mundo real.
De manera adicional, la novela también nos invita a cuestionar cómo las presiones sociales y las estructuras jerárquicas pueden llegar a determinar nuestras vidas. Goliadkin expresa una lucha que va más allá de su tiempo y espacio, y nos recuerda que ser parte de un mundo con un sistema basado en el poder, la astucia y la supervivencia puede alienarnos y hacernos perder de vista lo que cada uno de nosotros valoramos. De modo similar que en la Rusia del siglo XIX, ¿no vivimos también nosotros atrapados entre nuestros ideales y la necesidad de adaptarnos al mundo?
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Notas
[1] Ariel, A. (2016), Introducción en Dostoyevski, F.; El Doble. Dos versiones: 1846 y 1866; Titivillus.
[2] Siguiendo el recorrido histórico que hace Ariel, A. (2016) en su introducción.
[3] Ariel, A. (2016), Introducción en Dostoyevski, F.; El Doble. Dos versiones: 1846 y 1866; Titivillus.
[4] Ibídem, pág. 12
[5] Ibídem.
Imagen | Tomada de la portada de la edición en español publicada por createspace independent publishing platform (2016). La ilustración se usa con fines ilustrativos bajo fair use; la editorial es la titular del copyright de la imagen.
Cita este artículo (APA): Nava, A. (2025, 25 de febrero). El Doble, de Fiódor Dostoyevski: entre convicciones y jerarquías sociales. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/02/el-doble-fiodor-dostoyevski-resumen/
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Tesista de sociología en la UNAM. Coordinadora del Club de Lectura de Filosofía en la Red, Iris Murdoch. Secretaría editorial de la Revista Filosofía en la Red.

