Estoicismo, la mejor oportunidad de practicarlo es en una crisis

¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pasará cuando muera? ¿Esto es real? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿De qué sirve todo lo que hago si no hay certeza de nada? Todos a lo largo de nuestra vida podemos experimentar esta sensación de vacío, desmotivación, extrañeza con uno mismo y el mundo, resultado de la reflexión sobre las situaciones de la vida. Ocasionadas por una conversación profunda o no, una impresión, una lesión física y/o espiritual, una clase, una situación incómoda, o simplemente un comentario que deje impacto en ti ya sea positivo o perjudicial, al leer un libro, etc.

Este sentimiento que emerge muy dentro de nosotros incluso puede llevar a problemas de salud tanto físicas como mentales, dependiendo de la magnitud del sentir y soltura con la que podamos generar una respuesta a estas preguntas.

Algunas veces, estas situaciones hacen juzgarnos y también a los demás, ya sea por una decisión tomada o por no haberla tomado. La búsqueda de una respuesta cuya pregunta en ocasiones ni siquiera es clara, creada por alguna insatisfacción con el mundo o quizá simplemente porque sí, hace darnos cuenta que no podemos saber todo en todo momento, porque somos imperfectos y cambiantes.

Probablemente también porque nos hemos sentido solos o agotados emocionalmente, monótonos, pero para ahí con tanta pesadumbre… No existirá respuesta correcta si no se tiene la intención de responderla. Podríamos hablar de infinitas situaciones en las que un hombre “siente el peso del mundo en sus hombros”, todos pasamos por Crisis.

Por eso aquí y ahora, es la oportunidad perfecta para practicar el estoicismo como una forma de vida. Debo decir que NO es completamente necesario que se tenga una crisis, de hecho lo ideal sería poder aprender esto sin el dolor que dejan éstas, sin embargo, es el momento en que un hombre está más abierto a encontrar solución a las vicisitudes de la vida.

Crisis

El término crisis deriva del verbo en griego antiguo “krinein” que significa “separar” o “decidir”. Refiere a que algo se rompe y ¿Qué pasa cuándo algo se rompe? uno quiere repararlo. Ello nos lleva a querer analizar para poder lograrlo.[1] La crisis nos ayuda a reflexionar por creencias rotas, pensamientos divididos, juicios contrarios, etc. En el Diccionario de la Real Academia Española nos percatamos que existen varias áreas en las que esta palabra puede ser utilizada[2], en la vida laboral, estética, medicina, economía, etc. pero en general, una crisis puede ser definida por la fractura de “algo” ya sea un pensamiento o creencia , así como la no aceptación al cambio mismo, sea de la índole que sea.

Es pertinente mencionar que ningún sentimiento con estas cualidades debería ser despreciado o comparado como inferior o superior a otros, puesto que para un sabio todo se rige bajo la naturaleza, es decir, todo sucede conforme a la razón (logos). Los estoicos defienden las emociones y la experiencia de sentirlas, pero también ofrecen disciplina espiritual como yo la llamo, ya que no solo es sentirlas y dejarlas ser, sino como veremos, observarlas y examinarlas para poder finalmente conocerlas y controlarlas.

Estoicismo

El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio, que da respuesta ( aunque también los epicúreos, académicos, etc) a los problemas planteados por los griegos. Problemas metafísicos, sobre el conocimiento del bien y el mal, sobre la virtud y el vicio, en general el Humano y su moral. Basándose en la razón y virtud, para tener una vida “libre” comprendiendo que solo llega a ella por medio de la imperturbabilidad o ataraxia.

¿Qué es para los estoicos la imperturbabilidad del alma? Es la capacidad que se tiene de ser inamovible ante los estímulos externos, no refiriéndose a la acción misma del cuerpo sino de los movimientos que realiza la mente al recibir el mundo.

Se explica mejor con el siguiente ejemplo que nos recordará a Buda y algunas de sus enseñanzas; cuando alguien insulta a otra persona, y la persona a la que va dirigido el agravio simplemente conserva su quietud y parece ignorar a su insultante, lo que realmente hace es mantener la calma y la serenidad. Esta NO acción apresurada (ya sea respondiendo con ira, demasiada tristeza o impaciencia) ante las cosas es la imperturbabilidad. El mantener la calma y la capacidad de detenernos a analizar la “crueldad” de la vida, dándonos cuenta de que no es crueldad, solo las cosas son.

Dejando el tema anterior para líneas más tarde, por simple curiosidad ubiquemos a las más renombradas figuras dividiéndolas en tres etapas o épocas, los Antiguos (Finales del siglo IV al II, Zenón, Cleantes, Crisipo) el estoicismo Medio (Siglo II al I, Panecio de Rodas y Posidonio de Apamea en Siria)y el estoicismo del Imperio (Cornuto, Musonio Rufo, Dión, Séneca, Epicteto, Marco Aurelio, etc.) Nos centraremos en este último para la práctica a la que se quiere llegar, el Estoicismo de Séneca y Marco Aurelio.

Ley Estoica

El estoico en general nos plantea una ética del determinismo cosmológico. Ya que todo nos une con la naturaleza, porque todos formamos parte de ella, existiendo así una ley que rige el universo /logos divino, llamémosle ley Universal o de la Razón.

Es decir, el Hombre pertenece a un orden del cuál no puede escapar y lo único que nos queda es comprenderlo por esta ley que rige en todos. Aunque no se nace con ésta sino que se desarrolla durante toda la vida y es por ello que llegar a ser un sabio, como el descrito por los estoicos, es un camino largo y la ética es el mejor medio que un humano puede tener para llevar su vida conforme a esta razón universal.

Es aquí cuando la filosofía estoica se vuelve una forma de vida, en donde las palabras son fácticas; dicho en otras palabras es cuando la filosofía estoica tiene más fuerza por ser visiblemente práctica.

Autosuficiencia

Al ser post-Aristotélicos tenían como una de las guías (y a la que prestaré mayor atención) la búsqueda de la felicidad, esto ya lleva consigo una acepción, no se busca la felicidad externa o material sino la interna o espiritual. Por eso el camino, el actuar queriendo llegar a este fin, el ser sabio es la manera de llegar a la felicidad, no el fin sino el camino mismo.

Como estoicos se busca desinteresadamente lo interesante, lo bueno. No lo necesitamos porque nos bastamos nosotros mismos. Pero esto no quiere decir que se desprecie el bienestar o las cosas bellas de la vida como: el comer bien, disfrutar la naturaleza, el amor o una tarde descansando, un amigo. Si queremos practicar el estoicismo debemos comenzar por nuestro interior, ejerciendo las virtudes y la amistad es una de ellas. Esto es sin desvalorizar, despreciar, incluso no disfrutar la compañía sino más bien no depender de ella y en general no depender de lo que otros tanto personas o cosas puedan aportar a nuestras vidas.

El sabio se concentra en sí mismo y vive para sí. Es austero, conserva la cordura, sin aislarse ni singularizarse, siempre en paz y no en lucha, prudente, no teme ni engrandece y su único bien es la honestidad con él mismo, es aquella persona que sabe que le aguardan muchos infortunios, sin embargo, es capaz de ser imperturbable.

Forma de Vida

Qué se dice cuando alguien te pregunta ¿Cuál es tu forma de vida? Naturalmente unos lo confunden con estilo de vida y responden a lo que se dedican, ser un contador, un abogado, arquitecto, ingeniero, etc. Unos suelen priorizar sus cosas materiales, mi forma de vida es estar llena(o) de lujos, estar con la familia, quizá viajes, etc. Otros hablan sobre lo que hacen diariamente enumerando sus actividades. Aquí no se quiere indicar lo que es correcto responder o no, pero sí poder responder con diferente intención ante la pregunta, como: mi forma de vida es ser honesta(o), amable, seguir mis sentimientos o seguir mi razón, ser uno con la naturaleza, quizá mi forma de vida es amar o ser estoica (o). Sé que suena muy ideal, sin embargo, nunca es tarde para intentarlo.

El asunto es que, un estoico no es un sabio, aspira a serlo. Por ello, adopta esta actitud ante la vida y ejerce la reflexión de querer mejorar todos los días no importa qué tan fuerte haya sido o es la situación que se le presente.

Esta forma de vida en donde se acepta la naturaleza de las cosas y se deja que sean, es lo que los estoicos llevan presente día a día, luchando con los pensamientos desfavorables y perezosos que lleguen a poder desanimarte del camino de la verdad, de la ley de tu razón.

“ni suframos por lo ya pasado, ni nos angustiemos por
lo venidero.”

Séneca, Libro IX Epístola 78, Gredos, pág 465.

Porque la naturaleza así actúa, no hay razón para no aceptarlo. Dicho de otra forma, el estoico no se inclina ante un lado de la balanza sino que él mismo crea el equilibrio, no hay bien ni mal solo las cosas acontecen, se presentan, son. Todas estas afirmaciones puede que ya las hayas escuchado en algún lugar, incluso si no eres instruido en la filosofía o pensamiento humano. Es conocimiento que pasa de generación en generación por ser realmente factible y experimentable en la vida de cada persona.

Inteligencia Práctica

Al experimentar emociones algunos ni siquiera podemos reconocerlas cuando aparecen, muy pocos llegan a poder identificarlas, observarlas, analizarlas y aprender de ellas. Este “análisis” se facilita teniendo el conocimiento de lo que depende y de lo que no depende de nosotros, guiándonos de la Ley Universal, adquiriendo inteligencia práctica.

La palabra sapientia significará para Cicerón y sus contemporáneos “inteligencia practica”.

Dionisio Ollero, Filosofía Romana, pág. 98.

En este punto es importante recordar que Sapientia es utilizada en los textos antiguos, misma que corresponde a la sophia ( Σοφία) de los griegos. Siendo así que la inteligencia práctica es una característica importante para poder desarrollar la capacidad de razonar acertadamente y llegar a diferenciar lo que depende de mí de lo que no.

No hay razón (en el sentido estricto de la palabra, de que no hay argumento suficiente, aplicando la habilidad que tiene el hombre de comprender) para querer o desear otra cosa más que otra. Para los estoicos es muy claro que solo hay cosas preferibles y dis-preferibles, más no buenas o malas.

¿Qué es lo que depende de mi?

Podríamos enumerar muchas situaciones en las que lo único que depende de mí es, mi propio pensamiento, reflexión, impresión y decisión sobre qué y cómo tomar lo que mi mente arroja como juicios, sobre lo “bueno” y lo “malo”. Particularmente en las situaciones en que tu mente sufre alguna alteración en el ánimo directamente.

Deberíamos comenzar con situaciones cotidianas, el simple hecho de detenernos a observar situaciones es una practica de meditación constante y consciente, que generará en nosotros el reconocimiento de nuestras propias emociones. Por ejemplo, llega la pandemia y a algunos los toma por sorpresa, algunos otros los toma despreocupados, supongamos que eres de los que nos tomo por sorpresa que este virus se esparciera tan rápidamente por todo el mundo y sin control. Lo primero que uno piensa es “vamos a morir” “específicamente: me voy a morir”. Ante este juicio no hay argumentos suficientes que justifiquen el temor a esta frase ya que somos mortales.

Sabes que algún día todos moriremos, la reflexión de un estoico sería. Yo sé que algún día moriré, no sé cómo ni cuándo e incluso si supiera cómo y cuándo, no debería temer ese día porque así sucederá. En realidad eso no depende de mí, podríamos hacer una aclaración en este punto ya que esto no significa que no te cuides, que no uses cubre bocas y evites los espacios con mucha gente como las recomendaciones sanitarias lo sugieren, pero esta decisión de hacerlo o no (voluntad) sí depende de ti. Así como sí depende de ti, el expresar tu voluntad al usar cubre bocas por respeto a ti mismo y a los demás. Y todo el razonamiento que emerge ante la situación pandemia. No depende de ti el morir, si cada uno hace lo que sí dependía de uno mismo.

Esta tabla mental de lo que depende de ti y lo que no, podría aplicarse a cualquier situación que te perturbe. Creando la oportunidad para que nos demos cuenta de que la vida no es buena ni mala, solo es y así aceptarla.

Conclusiones

Una crisis puede ser mejor manejada si aprendemos a controlar nuestros pensamientos ante las situaciones dis-preferibles de la vida, llevando como guía la ley de la razón que se encuentra en todos. Solo es encontrar el momento en que nuestras reflexiones se generan y detenernos a observarlas, analizarlas y dividirlas entre lo que depende de mi y lo que no. Llamando aquello que no podemos controlar como preferible o dis-preferible porque en realidad no ejercemos ninguna actuación al respecto, pues no depende de nosotros.

Sin embargo, esto no quiere decir que la acción no exista en esta filosofía, un ejemplo es Marco Aurelio que siendo un Emperador del Imperio Romano, su reinado fue muy marcado por los conflictos bélicos. Tomando decisiones sobre la vida de sus hombres y aún así permanecer imperturbable ante la perdida.

El ser estoico no es difícil, lo que puede resultar laborioso es mantener tu mente consciente a tus propias emociones para poder identificarlas y analizarlas. Sin embargo, la esperanza siempre muere al último y el intentarlo día con día es tarea de un sabio.

Notas a pie de Página

[1] Información de  http://etimologias.dechile.net/?crisis

[2] Información de https://dle.rae.es/crisis

Bibliografía

Séneca. (2010). Sobre la firmeza del sabio, sobre el ocio, sobre la tranquilidad del alma, sobre la brevedad de la vida. Madrid: Alianza.

Marco Aurelio. (2007). A sí mismo. Madrid: Biblioteca Edaf.

Dionisio Olleros Granados. (1979). La Filosofía en Roma. Estudios Clásicos, Tomo 23 No. 23, 97-118.

Artículo de:

Brenda Karina Vázquez Pérez (autora invitada):

Lic. en filosofía (UNAM). Pasante en la Biblioteca “Samuel Ramos” de la facultad de humanidades, especializada en fondo reservado.

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Imagen: Wikipedia

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