Libertad o destino: una mirada ontológica al libre albedrío y el determinismo

¿Qué relación hay entre libertad, determinismo y responsabilidad moral en la acción humana? La libertad humana puede coexistir con causas previas si las acciones reflejan auténticamente quiénes somos. Frente al determinismo radical y el libertarianismo puro, el determinismo moderado propone que somos responsables cuando actuamos conforme a nuestras creencias y deseos genuinos.

La ontología es una rama de la filosofía que se enfoca en responder a la pregunta de ¿qué es lo que existe? Para el presente texto, es importante, pues se tratará de responder: ¿qué es el libertarianismo?, ¿qué es el determinismo?, ¿qué es el determinismo moderado?; y a partir de ahí señalar las características de estas posturas en relación con el fundamento de la acción humana.

Sin embargo, conviene señalar que, en algunos contextos, la ontología se entiende como sinónimo de la metafísica o como una parte de ella. No obstante, existen diversas posturas filosóficas que cuestionan esta equivalencia. Una de ellas sostiene que la ontología es anterior a la metafísica, ya que se encarga de responder a la pregunta “¿qué es lo que existe?”, mientras que la metafísica se ocupa de la naturaleza, estructura o propiedades de lo existente. Otra perspectiva plantea que la ontología forma parte de la fenomenología y se distingue de la metafísica, puesto que la investigación ontológica debe consistir en un análisis del modo en que el ser se manifiesta al sujeto.

Para efectos de este escrito, se asumirá la ontología como sinónimo de metafísica, entendida a partir de la noción aristotélica de filosofía primera:

[…] trataría del estudio del ser qua ser, es decir, de las características más generales y necesarias que cualquier cosa ha de tener en orden a ser algo, una entidad [ens] el término «ontología» se emplea precisamente en este sentido […] como sinónimo de «metafísica»1.

A partir de simbiosis de la ontología como metafísica, que estudia la existencia de la entidad y también su naturaleza, estructura y características, analizaré el problema de si las acciones humanas son realizadas a partir de la libertad de elección del individuo o son motivadas, causadas, por un destino ya determinado.

Determinismo radical

En la postura del determinismo radical, Sider rechaza2 el libre albedrío mencionando que todos los actos humanos están determinados. Por lo tanto, el fundamento del determinista radical es la causalidad universal que implica que hay una causalidad mecanicista que obedece a leyes naturales. En esta posición no se atribuye responsabilidad al individuo, porque sus actos no son decididos por el mismo; cada evento tiene una causa; por lo que podría decirse que: “[…] nadie es realmente responsable de nada. La creencia en la libertad y la responsabilidad moral es un lujo de una época precientífica […] La ciencia ha desmentido la existencia de la libertad y la moralidad3”.

Desde esta perspectiva, podría afirmarse que los seres humanos no tienen injerencia real sobre su propia realidad. La naturaleza misma los condiciona a actuar de determinada manera; en consecuencia, no existiría una verdadera libertad de elección ni de acción. Esto los eximiría de asumir las consecuencias de sus actos, es decir, de toda responsabilidad moral.

La motivación que impulsa a los individuos a actuar proviene de algo externo a su voluntad. Un ejemplo de ello sería la idea de una “naturaleza humana” que determina su comportamiento, de modo que sus acciones serían el resultado inevitable de esa esencia innata. Así, si alguien comete actos moralmente reprobables, sería porque está cumpliendo con un destino ya trazado.

Libertarianismo radical

El libertarianismo radical se fundamenta en el libre albedrío, en que existe una causalidad agente que no obedece leyes naturales. Hace énfasis en que la ciencia nunca podrá predecir el comportamiento humano. Por lo que los seres humanos son libres.

Para los libertarianistaslas personas tenemos alma, consciencia y capacidad de elección; es por esto que la naturaleza no determina totalmente el comportamiento humano. El libertarianismo radical es una postura incompatibilista con el determinismo, pues considera que todas las personas son especiales y, por ende, sus actos son libres. Desde esta perspectiva, se rechaza al determinismo y se considera que la ciencia y sus fenómenos observados sometidos a leyes están limitados al ámbito de lo no humano. Por consiguiente, la naturaleza no determina los actos humanos.

Un ejemplo de libre albedrío es cuando las personas deciden realizar ciertos actos y asumen la responsabilidad que de estos emane porque poseen una voluntad libre acompañada de una causalidad agente.

Determinismo moderado

Se trata de una postura compatibilista, entre el libre albedrío determinismo, que considera que algunos actos humanos son determinados, y otros son libres. En esta, el determinismo es compatible con la responsabilidad moral. Los deterministas moderados plantean que podemos conservar la libertad y el determinismo, de modo que esto nos permita conservar nuestra ciencia y nuestra humanidad.

El presunto conflicto es una ilusión, que está basada en un malentendido del concepto de libre albedrío. En efecto, nuestras acciones —o al menos sus probabilidades— son causadas por acontecimientos ocurridos antes de nuestro nacimiento. Pero, frecuentemente, son libres a pesar de esto4.

Para el determinista moderado, es fundamental replantear el concepto de libertad, no como algo carente de causa, sino aclarando la confusión conceptual que alimenta el conflicto entre deterministas y libertarianos radicales. En este sentido, su postura propone entender la libertad como una acción que, aunque causada, lo es de la manera adecuada para considerarse libre.

Las acciones libres deben ser causadas de manera adecuada; por ello, puede pensarse en la libertad y la moralidad de forma análoga. Sider ilustra esta idea con un ejemplo tomado del fútbol americano: las reglas permiten que un corredor sea derribado mediante una tacleada legal, pero no mediante un disparo con una ballesta. Esto lleva a afirmar que:

Si una acción es causada de una cierta manera […] las reglas de la moral consideran a esa acción como libre. Pero si […] de manera incorrecta […] no es libre5.

Así, una acción puede considerarse libre incluso si está causada por eventos anteriores al nacimiento del individuo, siempre que su causa sea la “correcta”, es decir, conforme a las reglas legítimas del juego moral.

Conclusiones

A lo largo de este texto se han abordado ontológicamente las tres posturas sobre el fundamento de la acción humana, mencionando la existencia de cada una y las características que las componen. Considero que la más viable es la de los deterministas moderados, ya que apuestan por una revisión conceptual del significado de libertad para explicar que los seres humanos actúan tanto por decisión libre como por actos que son causados.

Sin embargo, es importante señalar que Sider nos ofrece una definición más afinada de lo que implica una acción libre, la cual complementa de manera significativa la propuesta del determinismo moderado. Según esta visión6, una acción puede considerarse libre cuando es causada por las creencias y deseos de una persona, siempre que estos provengan auténticamente de lo que esa persona es.

Esto implica que la persona actúe en congruencia con su propia identidad, es decir, conforme a sus creencias, valores y forma de ser. Para que una acción sea verdaderamente libre, los deseos de primer orden —como querer hacer algo en particular— deben estar respaldados por deseos de segundo orden, es decir, el deseo de querer tener ese deseo inicial.

Ambos niveles de deseo deben estar alineados. Por ejemplo, en el caso de una persona cleptómana, el deseo de robar no puede considerarse una elección libre si su deseo de segundo orden —no querer tener ese impulso de robar— no logra influir en su comportamiento. En tal caso, el deseo de primer orden que se lleva a cabo no refleja verdaderamente quién es la persona.

En conclusión, la postura más adecuada es la que recupera elementos de ambas perspectivas radicales y logra conciliarlas, permitiendo una definición de acción libre que faculte al individuo no solo para ejercer su libertad, sino también para asumir una responsabilidad moral sobre sus actos.

Así entendida, la libertad humana se ejerce en la medida en que decidimos conforme a lo que verdaderamente somos, a partir de una identidad construida por nuestros valores y creencias, lo que nos permite evaluar nuestras acciones tanto en el plano individual como en el colectivo.

Notas

[1] Audi, R. (2004). Akal de filosofía [Trad. Marraud H. y Alonso, E.]. Akal.

[2] Conee, E. & Sider, T. (2007). Riddles of Existence: a guided tour of metaphysics. Oxford University Press.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] Ibídem.

Bibliografía

Varzi, A. (2008). Ontología. Editori Laterza.

Cita este artículo (APA): Becerril, D. (2025, 6 de julio). Libertad o destino: una mirada ontológica al libre albedrío y el determinismo. Filosofía en la Red. Sitio web: https://filosofiaenlared.com/2025/07/ontologia-libre-albedrio-determinismo

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