fbpx

El concepto femenino y las masculinidades: una mirada desde el campo político y artístico

Si partimos de la idea de que la masculinidad ha construido un mito (el concepto de lo femenino), debemos primero analizar lo que entendemos por mito. Ello nos va a referir a un artículo visto en la clase de filosofía política y pensamiento crítico impartido por la profesora Eliza de la Peña1. La definición de mito como fábula o explicación ficticia no alcanza a comprender la naturaleza del mismo. La misión del mito no es de ninguna manera inventar historias, solo por el gusto de crear. Un mito solo es mito por cuanto logra dar significado a la vida humana, esto es, a la vida de la comunidad.

¿Cómo el mito da vida a una comunidad?  La manifestación de un significado, un colectivo imaginario, va creando una ideología a tal o cual concepto del que se habla. El discurso, como lo afirmó, Ricoeur2, es un texto fijado por la escritura.  En la misma, se materializa la propia humanidad y sus avances a través de la propia historia. Más allá de una comprensión del discurso político, hay una comprensión que se instaura como modelo explicativo y, que en esta reflexión, nos compete: Las masculinidades forman parte en la construcción de los cuerpos, de las formas, de las ideas, sobre lo femenino. ¿Qué se piensa de lo femenino desde el abordaje masculino? Hablar sobre la idea de lo masculino, es, que debe ser supuesta desde las interacciones humanas y sus realidades singulares, más, dejar hablar a lo femenino, desde lo masculino entendido (masculinidades) como un proyecto de legitimación desde donde se articula históricamente la idea de lo que significa ser hombre. Desde esa visión, se construye otro saber que se antepone como igual: lo femenino. Si hay hombre, hay mujer, si hay ciertas tareas específicas para hombres, las habrá también para mujeres. Ello ya supone un problema; porque la interacción social se mueve desde los ámbitos del posicionamiento o jerarquía y pone en desventaja a quien no está en posición. Los cánones que se han construido desde la Grecia antigua, como modelos de masculinidad, dejan a partes sin entrar en los estándares de una identidad masculina. 

Asimismo, los cánones que se han construido socialmente influyen en el arte, en la forma de crear y cómo se vinculan socialmente. El mismo Antoni Tàpies comenta: 

Dejando al margen las situaciones anormales de la cultura bajo los regímenes políticos totalitarios, el siglo XX ha vivido, en lo que respecta al arte, una espléndida liberación creativa, cuyos frutos podemos contemplar ya en toda su riqueza. Es cierto también que este periodo, como tantos otros a lo largo de la historia, tiene momentos muy discutibles y, precisamente por ello, se distingue por un cierto malestar ante los problemas que puede ocasionar la independencia misma y la libertad para comenzar cada día3.

El arte siempre se ha caracterizado por ser disrruptivo, donde cada ser busca su propia voz, es liberador por que se busca la existencia misma. Si bien el arte se ha constituido igualmente de una categoría masculina, lo femenino ha ganado terreno y ha salido a la luz. Esta libertad que ha logrado lo femenino, en este círculo, no es otra cosa que el ser complementarios entre lo masculino y lo femenino. La misma historia del arte pone a lo femenino como inspiración, aunque no siempre ha sido así4.

Las liberación conquistada del arte, se deben a la independencia y libertad creativa, lo femenino ha sido estandarte del arte en aspectos como la evocación de lo bello o lo perfecto, pero igualmente representado en lo misterioso o lo obscuro, puede ser visto como un cuerpo sellado e inmaculado, hasta volverse un monstruo o una bestia. Estos parámetros son ocupados desde la visión masculina, ya que dentro de los círculos de la creación, la mujer es tejedora de historias en materiales tan diversos, desde el textil representado en su vestir, hasta la creación de su contexto interno. Es interesante ver lo masculino y lo femenino como duplas en el arte. Funcionar de manera complementaria, sin rigor ni obstáculos, empujándose uno al otro con la consigna del no miedo a la libertad ni a la creatividad.

Identidades masculinas
y femeninas: libertades

Otra perspectiva, que hemos mencionado sobre la identidad masculina, es que la misma, forma una identidad femenina. Nos limitaremos, para efectos de esta breve investigación, sólo a los contrastes de estas dos visiones con énfasis a la masculinidad. La invención femenina, parece ser preocupante, porque si continuamos con este razonamiento, es a partir de lo que los hombres consideran las obligaciones, cuerpos, ideas, formas de ser que deben ser la construcción de una mujer. Expresiones como: “eres mujer, lava los trastes y haz de comer”, “Una mujer debe ser femenina: sumisa, vestir sin provocar, maquillarse, tierna, dulce, virgen”, “una mujer ya es mujer desde los 12 años y se puede casar”, “es mí mujer” etc. Ésta, es una idea del concepto de lo femenino que aquí referimos. 

Todos somos libres, al menos en el discurso naturalista de los autores del siglo XVII como lo afirmó Rousseau en 1755 con su discurso famoso sobre la desigualdad, que fue en realidad un ensayo que presentó en un concurso en la academia de Dijon, Francia.  Autoras como Beauvoir, le cuestiona esta desigualdad, las mismas, son generadas desde una tradición hegemónica masculina que reconoce al hombre como “el distribuidor de virtudes”[5] podríamos aquí pensar como una vez mencionó Jacques Maritain en una conferencia en Toulouse “Todos los hombres son libres ante la ley  siempre y cuando no se me pregunten las causas de esta libertad”,  He aquí que al igual que un mito, da significado a la dinámica de la vida, desde su construcción política. De generación en generación; legitimamos un mito y en este caso, como idea que se construye alrededor de la mujer desde la masculinidad, tan es así, que desde el discurso femenino, está legitimado el propio masculino. ¿Cómo podríamos dar significaciones y visiones distintas de lo masculino y femenino?  

La libertad si se regula, se priva o se norma, se confronta con modelos tradicionales que deforman el desarrollo de los sujetos frente a otros, por ello, hay impugnación de estos modelos contrapuestos: La visión que se tiene por sí misma la feminidad y la construcción femenina que se tiene desde la masculinidad, se contraponen, a la hora de legitimar el propio concepto de «lo femenino».

Philip Pettit: la libertad en
relación a lo femenino y el arte

Ante todo, debemos partir primero sobre la definición de libertad, y ello representa una cuestión importante, a saber: la idea construida desde la masculinidad de lo femenino,  implica hablar sobre la propia libertad de este. La concepción de libertad en Pettit se comprende desde una no-dominación, una no-interferencia, que impida las libertades6.

Así, podemos interpretar lo siguiente: la libertad ganada también tiene, la “no libertad”, por cada paso en lo social e histórico, el cerco se vuelve alto, ancho y largo, pues advierte que no solamente es ganar un lugar, sino que todo tiene un lado positivo (+) y positivo (-)7.

 Estos positivos (+) y (-), hacen que de un tiempo presente, la mujer tome importancia dentro de lo público, y pareciera que preparan lo femenino para abordar un mundo que según el Status Quo es masculino; y con esto dar oportunidad para que el espacio femenino se recree.

Por lo anterior, podemos pensar que las “libertades femeninas” están en función a las masculinas. En la medida en la que la concepción masculina recree una forma de entender a lo femenino desde este modelo explicativo, Pettit menciona: 

En la medida en que esos pares estén expuestos a interferencias arbitrarias, también nosotros lo estaremos; en la medida en que estén dominados, también nosotros lo estaremos. En consecuencia, disfrutaremos de no-dominación, en tanto, la no-dominación esté garantizada para quienes estén en la misma clase de vulnerabilidad que nosotros. Quienes comparten ese barco con nosotros, flotan o se hunden con nosotros; nuestras fortunas respectivas, en lo atinente a la no dominación, están íntimamente vinculadas8.

La pregunta sugerente es: ¿Existe lo complementario entre lo masculino y lo femenino? El espacio que ha ganado lo femenino en lo masculino, sumerge las expectativas de lo femenino, en contextos que pueden definirlo o no, pero ¿Cómo encajarlo en las realidades sociales e históricas? Los impulsos subjetivos de la creación, la intimidad, la espontaneidad, el gesto y el proceso artístico, es un afán de libertad y de vincular la mente con la mano, la vida y la existencia. Hablamos anteriormente de la complementariedad entre lo femenino y lo masculino, en particular, el arte promueve ideas entre iguales y claramente existe lo femenino atado a él. Las artes invitan a todos por igual, a crear, a sumergirse en un mundo interior y personal que puede representar, en ese espacio, no hay límites. Por ejemplo: lo escrito, tallado o esculpido es una representación hecha para el receptor sin femenino ni masculino; allí se puede observar que lo originado no tiene un género específico, simplemente es el sentir de la existencia y las sensaciones.

Leonora Carrington, comenta que no es musa de nadie.

Ese endiosamiento en la mujer es puro cuento, las llaman musas, pero terminan por limpiar el escusado y hacer las camas9.

Aquí, el potencial creativo existe igual que la libertad, el acceso a ella como lo plantea el arte es simplemente envolverse en los sentimientos, por eso lo femenino siempre está creando formas alternas y con todo lo que tenga a la mano. La técnica y la forma cobran vida en los más extraños materiales, pero, es un espacio que se comparte por igual con lo masculino, estos llaman musas a lo femenino, pero igualmente cuentan con una parte fémina en su ser que les da la capacidad de la sensibilidad en diferentes porcentajes. La paridad de sentires pareciera estar en igualdad de potencias.

Desde hace ya varias décadas, la idea de que las mujeres han desmitificado el libido, supone que su vida sexual transcurre de manera libre y no necesitan el contrato del gran amor para dar rienda suelta a su deseo, al margen de cualquier proyecto futuro10 diríamos que la libertad y culpabilidad, debería de librar de mejor manera la atracción física entre hombres y mujeres; pero aún en estos momentos como diría el autor, las mujeres siguen ligadas a un erotismo sentimental.

Si garantizamos la libertad desde la soledad, se puede tener libertad mientras otros miembros no la tienen. Así, por ejemplo, si un hombre no interfiere en los fines de su amada, esta tendrá absoluta libertad para desarrollarse plenamente (aunque en otros casos no sea así; pues no muchas mujeres cuentan con ese grado de libertad, pues se ve interferida por la propia decisión, a veces, del hombre) De aquí que, según Pettit, el ideal de la libertad11 como no interferencia no sea un bien comunitario, capaz de generar un sentido de comunidad entre los ciudadanos, de actuar como causa común aglutinante. Quizá, incluso, el mejor modo de que uno no sea interferido sea dándole la espalda a la situación de quienes sí padecen interferencia.

Años atrás, antes de que lo femenino tomara un papel preponderante en lo público, teníamos ya interiorizados mensajes que mostraban mujeres independientes manteniendo un papel de empoderamiento. ¿Será que preparaban un modelo de ciudadana específico que hacía pensar que sería libre de obra y de pensamiento? Las imágenes lo muestran, los comportamientos lo prueban, las expectativas lo confirman: la belleza no tiene el mismo valor en el hombre que en la mujer12. De repente, la mujer es independiente y económicamente solvente, con trabajos que cualquiera envidiaría, claro, en las películas, comerciales o publicidad, en ellos, puede decidir tener hijos sola, formar familias y ser feliz, ¡Y aún más! Pueden adquirir económicamente cualquier cosa con toda libertad, si el espacio que ocupan se los permite.  Dentro de todas estas expectativas de lo femenino, se van ganando espacios de libertad, expresión y comportamiento. Digamos que la visión debe ir cambiando, igualmente sobre la libertad que se posee y las repercusiones de las mismas.

Con lo que se ha revisado, la construcción social y específicamente la construcción femenina desde la masculinidad, legitima una forma de entender a una mujer y cómo se objetiviza  desde este razonamiento. A continuación  se mencionará el caso de una mujer desde una perspectiva masculina: 

Magnolía X, 30 años, Violada por su esposo por comprarse ropa interior bonita, trabajaba de fotógrafa de eventos y por la pandemia cambió a guardia de seguridad, 15 años, casada con su violador, celoso e infiel, pensó que cambiaría con los hijos, pero todo empeoró, cuando encontró su ropa interior nueva. Sigue esperando en una casa de seguridad, la orden de aprehensión para su agresor, comenta que tiene miedo a que la mate como amenazó el último día que lo vio. Su sueño: Es poder dormir tranquila un solo día13

La cita anterior nos refiere al concepto femenino desde la óptica masculina, aquí, no hay libertades, en tanto que se dependa de un individuo que “administre las mismas” Pettit, considera que el ejercicio de libertad es un ejercicio que abarca una responsabilidad. El autor se pregunta por aquello que nos hace libres. Y se da de dos modos: 1) un ejercicio discursivo en el que se tiene un control y 2) el diálogo entre pares entendido como un intercambio de razones. Así, el ejercicio posible para el concepto de feminidad pueda tener un rumbo, aparte de la interpretación masculina; es que se dé en condiciones posibles en las que la feminidad retome su propio discurso y su voz.

Así, el autor, manifiesta que la libertad (no dominación) es la que posee cualquier ciudadano, si y solo si en su condición de ciudadano. El estado resguarda que la libertad de los individuos no se vea interferida. 

Si una mujer, está bajo la dominación de un hombre, solo por poner un ejemplo, la mujer no tendrá interferencia en las acciones dominadoras de un hombre y evidentemente, aunque el dominador tenga una libertad para; en la ideología republicana, no hay libertades en tanto que hay interferencias en la dominación. Pues el dominador tiene la facilidad de interferir cuando lo crea conveniente sobre quien domina. Aquí el estado, siguiendo al autor, debe cuidar de la libertad como no dominación. 

Consideraciones finales 

Las libertades positivas (+) y positivas (-), aluden en el espacio ganado de lo femenino, pero se desvanecen cuando la cosificación de la mujer sigue siendo un freno para su desarrollo. Explicando mejor la idea, la realidad rebasa todo sueño y anhelo de modificar la forma en que son vistas. La masculinidad, al igual que la feminidad, se entiende como potencias que son complementarias, la idea es fácil enunciar; sin embargo, esto no será en un futuro inmediato. Aclarando que las libertades (+) y (-), no representan precisamente la igualdad de las mismas.  Recordemos que por cada paso adelante, podemos encontrar un sesgo que nos lleve a diferentes resultados. Esto se irá reconociendo conforme a la experiencia, las potencias y las libertades que se aporten entre lo masculino y lo femenino. 

Mientras veamos la complementariedad entre lo masculino y lo femenino como un reflejo en el agua, como una visión borrosa donde parece que luchamos contra el otro y no junto con el otro, no podremos hablar de una visión de construcción social más heterogénea.  Deberíamos pensarnos en lo femenino y no solo vernos como construcciones sociales, esto, sería un gran paso, no conformamos en lo femenino como estadísticas de posicionamiento social y económico, ya no vernos como objetos, ni consumibles, sino explotar las potencias que se tienen para que la visión de lo masculino pueda complementar lo femenino.  Dejar de ser el 52% de compradoras de autos14 y ver más por las potencias de ser, de existir en un mundo donde todos somos finitos, y podamos complementarnos entre lo masculino y femenino. 

Notas

[1] Elisa de la Peña Ponce de León,  Racionalización de la violencia en  República y Leyes., Instituto de Investigaciones Filosóficas, Universidad La Salle, sf.

[2]  Paul Ricoeur, Sí mismo con otro, 1990.

[3] Antoni Tàpies, El Arte y sus lugares, (España: Ediciones Siruela, 1999) 51.

[4] Aquí refiero al aspecto de lo bello; suele ser  una inspiración, pero la creación se vuelca al ser.

[5] Simone de Beauvoir, El segundo sexo, 34. Esta parte se retomó para ejemplificar en le texto: El discurso feminista: apuntes para su comprensión, que se publicará en filosofía en la red.

[6] cf. Philip, Pettit, El Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno (España, Editorial Paidós: 1997) 163.               .  

[7] Quiero dar a entender que por cada libertad ganada, se contará con una responsabilidad sobre ella.

[8] cf. Pettit,El Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno, 23. Véase en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci

[9] cf. Encontrado en NEXOS, 26 mayo 2011. 03 mayo 2022. http://cultura.nexos.com.mx/leonora-carrington-en-voz-propia-y-ajena/

[10] Gilles Lipovetsky, La tercera mujer, 74.

[11] cf. Pettit,El Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno, 76.

[12] cf. Gilles Lipovetsky, La tercera mujer, 122.

[13] Extracto de una entrevista psicológica en las instalaciones de la  Fiscalía de la Mujer, a una víctima de violencia física. Alcaldía Iztapalapa, junio 2021. Por seguridad de los involucrados no se darán datos específicos (s/f)

[14] El Economista, 8 marzo 2018,  Acceso 03 mayo 2022. véase https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mujeres-las-que-mas-compran-autos-y-las-que-mas-influyen-en-su-uso-20180308-0124.html.

Bibliografía

De la Peña, Eliza. Racionalización de la violencia en República y Leyes. Instituto de investigaciones filosóficas. Universidad La Salle.

Gilles, Lipovetsky. La tercera mujer. España. Ed: Anagrama. 1999

Philip, Pettit. El Republicanismo, Una teoría sobre la libertad y el gobierno. España. Ed: Paidos. 1997.

Ricoeur, Paul. Sí mismo como otro. México. Ed: Siglo XXI editores. 2006.

Rousseau, Jean. Contrato Social. Madrid. Ed: SARPE.1983

Simone de Beauvoir. El segundo sexo.  España. Ed: Cátedra. 2017.

Tàpies Antoni. El arte y sus lugares. España: Ed. Siruela. 1999

NEXOS, (26 mayo 2011), Leonora Carrington en voz propia y ajena, https://cultura.nexos.com.mx/leonora-carrington-en-voz-propia-y-ajena/

El Economista, (8 marzo 2018), Mujeres las que más compran autos y las que más infuyen en su uso, https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mujeres-las-que-mas-compran-autos-y-las-que-mas-influyen-en-su-uso-20180308-0124.html

Pettit, Phillipe,El Republicanismo, una teoría sobre la libertad y el gobierno, 23. Véase en http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci

Artículo de:

Nelly Corona (autora invitada):
Diseñadora y artista plástica. Dedica su conocimiento a la asesoría, diseño e investigación de proyectos productivos para mujeres alrededor de la República Mexicana. Maestrante en Pensamiento Crítico y Hermenéutica por la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Eric Rodríguez Ochoa (Filosofía en la Red):
Docente, escritor e investigador de la Lic. en Psicología Crítica del Colegio Michel Foucault. Mtroe. en Pensamiento Crítico y Hermenéutica. CERT: Criminología.

Imagen | Unsplash

Cite este artículo: Corona, N. & Ochoa, E. (2022, 21 de septiembre). El concepto femenino y las masculinidades: una mirada desde el campo político y artístico. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2022/09/el-concepto-femenino-y-las-masculinidades
#feminismo, #Philip Pettit, #reflexión

por autores invitados

¿Te gustaría escribir para nosotros? Puedes hacerlo enviando textos de forma esporádica o unirte a nuestro equipo permanente de autores. Para más información, envíanos un mail: contacto[at]filosofiaenlared.com

error: Content is protected !!