Aun en nuestro mundo secular contemporáneo, es evidente que la cosmovisión cristiana ha dejado una huella profunda en nuestra interpretación del mundo. El presente artículo busca explorar, a partir de la noción de rebeldía histórica de Albert Camus, la influencia de la escatología cristiana en la filosofía de la historia. A través del ejemplo del materialismo histórico intentaremos mostrar cómo nuestras visiones contemporáneas del progreso y la justicia histórica siguen siendo influenciadas por la herencia teológica de Occidente.
El nihilismo
y la rebeldía metafísica
Podemos entender la rebeldía metafísica1 del siguiente modo: ante el problema del mal en el mundo, el rebelde metafísico prefiere no aceptar la fe, incluso si existiera una promesa de justicia después de la muerte, pues la fe nos lleva a la inmortalidad, pero supone también resignarnos a la injusticia. Así, al someter a Dios a un juicio moral, podemos decir que se inicia el camino al nihilismo, que en su forma más acabada puede verse encarnado en el personaje de Dostoyevski, Iván Karamazov. Para él, sin la inmortalidad —al rechazar la salvación— ya no hay virtud, y si no hay virtud no hay ley, de esto deriva la frase: “todo está permitido”2, en ella podemos ver la esencia del nihilismo. Siguiendo la lógica del rebelde metafísico, parece que solo al negar a Dios se abre la posibilidad de salvar a la humanidad por completo.
A partir de esta idea podemos ver surgir, como consecuencia de la rebeldía metafísica, a la rebeldía histórica como una búsqueda de salvación terrenal, una salvación que incluya a todos. Pero, ¿cómo aseguramos una salvación para todos? La respuesta para la rebeldía histórica parece ser:
Muerto Dios, hay que cambiar y organizar el mundo mediante las fuerzas del hombre3.
La rebeldía histórica o
el deseo de salvación terrenal
Para Camus,4 la rebeldía histórica es la prolongación lógica de la rebeldía metafísica, pues cuando el humano decidió no inclinarse ante la injusticia de Dios, buscó su reino en el tiempo. Después de haber rechazado la salvación divina, buscó una emancipación progresiva en la historia de la humanidad. En esta intención, Camus identifica un deseo de deificar a la especie humana, es decir, de alcanzar, por sus propios medios, una salvación en el «fin de la historia«.
Todo esto encaja con la perspectiva revolucionaria, que implica ver la historia como una sucesión ininterrumpida de revueltas que se superan unas a otras y que encuentran su forma en las ideas. De modo que deben existir varias revoluciones a lo largo de la historia para darle sentido al devenir histórico. Todas las revoluciones tienen en común que buscan la unidad del mundo y actúan como si existiera un final de la historia.
El ejemplo
del materialismo histórico
Para exponer más claramente esta perspectiva revolucionaria, veamos el ejemplo del materialismo histórico, que para Camus5 resulta ser una especie de mesianismo científico. Recordemos que, ideas como el progreso, el avance de la ciencia, y el culto a la técnica y la producción fueron mitos burgueses que se convirtieron en dogmas desde el siglo XIX. Es a partir de estas ideas que Marx construyó su profecía revolucionaria.
Al igual que el judaísmo y el cristianismo, la concepción de la historia de Marx encuentra un origen de toda la realidad humana, aunque en este caso, Marx lo ve en las relaciones de producción. En cada nivel de producción que ha existido en la historia, se desarrollan antagonismos que destruirán su propia forma de producción para instaurar un nuevo nivel. Siguiendo a Marx, el capitalismo es el último estadio, pues produce las condiciones en las que todos los antagonismos se resuelven.
Para el alemán, toda la historia es un perpetuo devenir dirigido por el constante surgimiento y resolución de antagonismos que la hacen avanzar. En el punto final, el comunismo, se resuelven todos los antagonismos al desaparecer las clases sociales, de modo que, al menos en el sentido económico, ya no habría más conflictos. Adicionalmente, Marx veía este devenir como algo inevitable y natural; por eso lo llamó socialismo científico.
Filosofía
de la historia en occidente
A partir de este punto, se hace relevante introducir una definición de filosofía de la historia: siguiendo a Karl Löwith, la expresión «filosofía de la historia» refiere a una:
Interpretación sistemática de la historia mundial según un principio rector, mediante el cual se relacionan acontecimientos y consecuencias históricas hacia un sentido último6.
En este sentido, toda filosofía de la historia depende completamente de la teología, es decir, de la interpretación teológica de la historia como historia de la salvación. Siguiendo esta idea, una filosofía de la historia no puede verse como una ciencia, ya que no hay forma de justificar la fe en la salvación.
Tomando en cuenta lo anterior, Löwith7 afirma que la filosofía moderna de la historia tiene sus raíces en una fe bíblica en la consumación y termina con una secularización de su paradigma escatológico (la escatología implica poner un fin al curso de la historia, además de articularlo y darle una meta determinada), que en el caso del cristianismo, implica la salvación de la humanidad. Con la secularización y la modernidad, la fe en el progreso ha reemplazado a la fe en la providencia, y la interpretación de la historia se convierte en un intento de concebir el significado de las acciones y sufrimientos a lo largo de la historia.
A partir del materialismo histórico, podemos ver que Marx tiene la idea de un fin último en el que se superan los antagonismos y, con ello, siguiendo a Camus8, Marx reemplazó la providencia divina con la fe en el progreso, pasando de una fe religiosa a un intento de establecer leyes predictivas de la historia profana.
Conclusiones
Como se ha podido ver, la rebeldía histórica es una consecuencia lógica de la rebeldía metafísica, y ambas tienen como punto de partida la negación de Dios y de no aceptar el sufrimiento que se nos impone en este mundo. Podemos ver en la rebeldía histórica un intento de encontrar la salvación por nuestros propios medios y con ello cierta intención de deificar a la especie humana, de sustituir a Dios. Pues aunque neguemos a Dios, esto no quita que la concepción cristiana de la historia siga siendo parte de nuestra cosmovisión y que sigamos creyendo que habrá una solución final para el mal en el mundo.
Hacer visible esta situación —que existe una influencia de la escatología cristiana en la filosofía de la historia—, nos obliga a cuestionarnos, ¿en qué medida es realista pensar la historia como orientada a un fin?, ¿por qué tenemos que esperar un final en el que el bien vence? Lo interesante de todo esto, y que se hace evidente con el materialismo histórico, es apreciar que toda filosofía de la historia, es decir, toda intención de orientar la historia a un fin último, solamente puede soportarse mediante la fe.
Para Karl Löwith9, el espíritu moderno no sabe si es cristiano o pagano, pues ve el mundo con dos ojos diferentes: el de la fe y el de la razón, lo cual hace que su visión, en comparativa con el pensamiento griego o el bíblico, sea inmanentemente confusa. De esto están hechas las ideologías modernas: de la confusa mezcla de fe y razón.
Notas
[1] Camus, A. (2022), El hombre rebelde, España, Penguin Random House Grupo Editorial.
[2] Ibídem, pág. 83.
[3] Ibídem, pág. 146.
[4] Ibídem.
[5] Ibídem.
[6] Löwith, K. (2007), Historia del mundo y salvación. Los presupuestos teológicos de la filosofía de la historia, Buenos Aires; pág. 13. Katz Editores.
[7] Ibídem.
[8] Camus, A. (2022), El hombre rebelde, España, Penguin Random House Grupo Editorial.
[9] Löwith, K. (2007), Historia del mundo y salvación. Los presupuestos teológicos de la filosofía de la historia, Buenos Aires, Katz Editores.
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Cita este artículo (APA): Nava, A. (2024, 23 de julio). La influencia de la escatología cristiana en la filosofía de la historia. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/07/escatologia-cristiana-y-filosofia-de-la-historia
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Tesista de sociología en la UNAM. Coordinadora del Club de Lectura de Filosofía en la Red, Iris Murdoch. Secretaría editorial de la Revista Filosofía en la Red.
