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Una de las cosas que más frustración me genera es que después de haber hecho un estudios preuniversitarios enfocados al ámbito biológico, me digan que al decidir estudiar filosofía me he pasado a una carrera de letras y he abandonado los estudios más científicos. Comentarios así se fundan sobre un prejuicio colectivo que aún está muy presente en la sociedad actual: la filosofía es solo de letras. Comprendo el surgimiento de esta idea, pues es propio de los filósofos darse a la reflexión y expresar sus argumentaciones e ideas por medio de escritos, pero esto no quiere decir que la filosofía se limite a los estudios del ámbito lingüístico. Todavía podemos encontrar facultades donde se estudia la carrera de filosofía y que se denominan “Facultad de filosofía y letras”, ¿esto quiere decir que la una se reduce a la otra? No. Ni toda filosofía son letras, ni todas las letras son filosofía. Justamente porque aparecen por separado (“filosofía” y “letras”), porque se usan palabras diferentes para designar a la una y a la otra, no son lo mismo. Si no, solo haría falta poner “filosofía” y ya se presupondría que se hace referencia a letras.

Esta idea de que la filosofía no son más que letras, se trata de una visión sumamente reduccionista de esta, por lo que nos queda ver entonces qué es la filosofía verdaderamente. Esta cuestión, en qué consiste la filosofía, ha ocupado y ocupa las reflexiones de múltiples pensadores, por lo que no tenemos una respuesta fija y clara para ella. No obstante, podemos acercarnos a la esencia de la filosofía por medio del estudio etimológico del término. La palabra “filosofía” es fruto de la unión de los término griegos “philo-”, que significa amor, y “-sophia”, que hace referencia a sabiduría. La filosofía sería así un amor por la sabiduría lo cual impulsa a la búsqueda del conocimiento. Por eso Aristóteles considera a la filosofía una ciencia, porque busca conocer. 

Es obvio, pues, que la filosofía es ciencia acerca de ciertos principios y causas.

Metafísica, 1994, 982a, 1-2

La palabra sophia hace referencia al término sabiduría en general, no limitándose a ningún campo de conocimiento particular. Filosofía no significa “amor por las letras o “amor por las matemáticas”, simplemente quiere decir amor por el saber. Hacer filosofía no es, sino buscar conocer, esto es, ser curioso. Filosofar es estar ante el mundo con la misma curiosidad con la que está ante él un niño pequeño, preguntándose acerca de todo tipo de cuestiones y buscando conocerlas. 

La lingüística, las matemáticas, la física, la historia, la biología, la química, el arte, la medicina, la economía… Todas estas ramas del conocimiento se limitan a un ámbito de la realidad, esto es, tienen delimitado su campo de estudio. Por ejemplo, la biología estudia a los seres vivos; la física estudia la materia y energía; las matemáticas, las propiedades y relaciones de las entidades abstractas (números, datos, figuras geométricas…); la lingüística, los lenguajes, su constitución y su uso, y así podríamos seguir con cada una de las ciencias particulares, las cuales fuera de su ámbito delimitado dejan de ejercer su investigación. Si la biología estudia a los seres vivos, entonces todo lo que no sea un ser vivo no será estudiado por ella. En cambio, el campo de estudio de la filosofía no se encuentra limitado. Si por algo se caracteriza la filosofía es por su universalidad, por ser una investigación acerca del conocimiento de cualquier ámbito de la realidad, acerca de la realidad en su conjunto. La filosofía es, pues, una ciencia universal. 

Contrariamente a las ciencias particulares, que tratan solo de aspectos concretos, la filosofía trata de aquellos aspectos del universo que tienen que ver con todo lo que existe. En la esfera de la cognición, las ciencias particulares son los árboles, pero la filosofía es el suelo sobre el que crece el bosque.

Rand, 2021, p.14

Estamos acostumbrados al proceder de las ciencias particulares, esto es, a la adquisición de conocimientos acerca de un determinado ámbito del saber, pero ¿cómo adquirir un saber que englobe a todos los demás, que no se centre en un solo campo de la realidad, sino en toda ella? Para conseguir esto la filosofía puede formular preguntas muy amplias y radicales, como es el caso de ¿qué es el ser?, ¿qué es la realidad?, ¿qué es el conocimiento? o ¿podemos conocer la realidad? 

No obstante, la filosofía, además de lanzarse a reflexionar sobre estas cuestiones tan abstractas, también puede seguir otro camino para alcanzar ese saber absoluto, universal, al que aspira. Este otro camino pasa por acercarse a los conocimientos de las diversas ciencias particulares. Es característico de la filosofía el ser crítica, es decir, el cuestionar aquello que, incluso sin darnos cuenta, damos por supuesto sin que esté argumentado. De esta manera la filosofía ejerce una crítica racional, analiza e interpreta conceptos y teorías de las demás ciencias. Frente a las matemáticas, por ejemplo, la filosofía preguntaría: ¿qué tipo de existencia tienen los números?, ¿las estructuras matemáticas están en las cosas o solo en la mente humana? En el caso de la biología se plantearían preguntas del tipo: ¿hay en los seres vivos algo así como una fuerza vital o son todo reacciones físico-químicas?, ¿existe un determinismo biológico?, ¿se deben poner límites éticos a la manipulación genética? En relación con la lingüística la filosofía dudaría de ciertas cuestiones como: ¿con qué fundamento podemos hablar de lo que no tiene una existencia material?, ¿se puede pensar sin tener lenguaje?, ¿cuáles son los límites del lenguaje? Y así la filosofía haría un análisis y crítica racional sobre lo enunciado por las ciencias particulares, buscando los fundamentos de estas, viendo si son legítimos y cuestionando lo que investigadores especializados en esas disciplinas no se cuestionan. Todo ello con el afán, a su vez, de articular toda esta diversidad de conocimientos en una totalidad. La filosofía es integradora, pues plantea una visión de conjunto de todos los saberes particulares, por eso es ciencia universal. 

Por esta razón yo propongo que, al definir la filosofía como conocimiento del Universo, entendamos por tal un sistema integral de actitudes intelectuales, en el cual se organiza metódicamente la aspiración al conocimiento absoluto.

Ortega y Gasset, 2021, p.76

No obstante, es innegable que tal afán de la filosofía de alcanzar un conocimiento que abarque todo resulta difícilmente realizable. Podemos decir que la filosofía, el amor por la sabiduría, nunca llega a convertirse en sophia, en sabiduría. Porque en el momento en que se alcanzase la totalidad del saber, dejaría de haber filosofía. La búsqueda por la sabiduría, la filosofía, solo se lleva a cabo mientras se carezca de tal sabiduría, pues no se busca lo que ya se tiene, sino aquello de lo que se carece. Por esto, la filosofía es una búsqueda interminable. Ella no es la meta del camino, sino el propio andar.  

Una búsqueda [la filosofía] que no por estar condenada al fracaso, digamos, por ser búsqueda perpetua, es menos estimable.

Díaz, 2021, p.214

Bibliografía

Rand, A. (2021). Filosofía: quién la necesita. Deusto

Ortega y Gasset, J. (2012) ¿Qué es filosofía? Austral

Díaz, L. (2021) Piedad y distancia. La Oficina

Aristóteles. (1969) Metafísica. Éxito

Imagen | Unsplash

Cita este artículo (APA): Quirós, A. (2023, 16 de octubre). Los de filosofía no somos (solo) de letras. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2023/10/la-filosofia-no-es-solo-letras
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por Ainara Quirós Castro

Madrileña. estudiante de tercer curso de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Interesada en la interconexión con mis estudios anteriores enfocados a las ciencias (química, biología, física…). Intentando transmitir "mi sorpresa" a través de la filosofía, vinculándola con aspectos de nuestro día a día.

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