El estado de naturaleza como origen de la Libertad Política. Parte 1 de 2

En la obra El Leviatán, Thomas Hobbes desarrolla una perspectiva sobre la naturaleza humana, en la que argumenta que el humano por naturaleza es egoísta y competitivo, y vive en un estado de guerra constante con el otro, donde cada uno está en busca de satisfacer sus propias necesidades y deseos para protegerse a sí mismo. Con esta idea, establece la célebre frase “El hombre es lobo para el hombre” (Hobbes, 1651), mencionada metafóricamente por el autor en este escrito para referirse a que el hombre es el mismo enemigo del hombre. Hobbes describe esta situación como caótica e insostenible, y considera que esto lleva a la necesidad de un contrato social con un “gobierno” para establecer un orden social.                             

Por otro lado, John Locke, creía que la naturaleza del hombre era racional y que en ella estaban derechos “naturales” como la vida, la propiedad y la libertad (Locke, 1689). Y sostenía que el contrato social podía legitimar a un gobierno limitado capaz de proteger esos derechos, y que en caso de este gobierno no cumplir, las personas tienen derecho a rebelarse contra él.

En el sentido de ambas teorías, surge la libertad política manifestada en el establecimiento de este contrato social en el que el humano cede parte de su libertad individual y natural a la creación de un sistema autoritario gubernamental que actúe para contener y regular las propensiones y tendencias conflictivas instaurando limitaciones de libertades individuales y reglas, que garanticen seguridad y estabilidad social.

Así, se instituye entonces el Gobierno para también prevenir que cualquier individuo o grupo ejerza algún tipo de fuerza sobre otros que pueda causar incluso una opresión. Y esto es contradictorio porque al ceder parte de nuestros derechos “naturales”, como la autonomía individual, para ser controlados y/o regulados, y que a cambio obtengamos “armonía social”, implica otorgar poder a otros para “ejercer” sobre nosotros; por lo que se sugiere una delimitación del poder que se le va a conceder a este gobernador para evitar que igualmente él desempeñe un abuso de poder o fuerza para quienes gobierna e impedir una violación total a la libertad individual y a los derechos naturales que pueda crear una opresión, pues es necesario recordar que su acción genuina es regular y disponer por ese medio estructuras sociales para mantener orden y cohesión.

Representación de la
Libertad Política en la contemporaneidad

De esta manera, la libertad política se obtiene al limitar el poder del gobierno y garantizar que este no interfiera en los derechos fundamentales de los individuos. Pero para asegurar esto, es importante la participación activa de los ahora llamados ciudadanos. Esta participación activa significa expresar sus opiniones, tomar decisiones y participar en el proceso político de los asuntos relacionados con la administración pública y el gobierno; de esta forma, se es, pues, influencia de las políticas y las leyes que alteren las vidas de los ciudadanos y les permiten ejercer su libertad al contribuir en la dirección de la sociedad. En la actualidad, el mayor ejemplo de alcanzar la libertad política es la democracia, y con sentido, pues es el medio directo en el que podemos elegir y ser elegidos, de que se nos rindan cuentas y tener la posibilidad de destituir a los gobernantes a través de las elecciones representativas que permiten controlar el abuso de autoridad y poder, y, además, fomentar la responsabilidad de los ciudadanos.

Corrupción del Poder y el Gobierno
como represión de la Libertad Política

Hasta ahora, la libertad política pareciera que es tan fácil de hacer cumplir desde nuestro esfuerzo, y que podemos confiar en aquellos a quienes nos sometemos, por ser los ciudadanos quienes los ponemos en el lugar donde están; sin embargo, a final de cuentas, como es de esperarse, el poder corrompe, y comienza a hacerlo porque al obtenerlo, la principal finalidad de quien lo consigue, se convierte en mantenerlo, y esto conlleva que esté dispuesto a tomar decisiones que le permitan hacerlo, implicando así que rompa promesas si estas intervienen en su objetivo primordial (conservar el poder).

Los gobernantes deben ser conscientes de cómo el poder puede corromper sus intenciones originales.

Arendt, 1951

En la obra El Príncipe, Nicolás Maquiavelo aborda esta cuestión, con la que hace noción a que si las razones originales que llevaron al gobernante a prometer han cambiado, no está obligado a seguirlas:

Un príncipe prudente no puede ni debe observar la fidelidad prometida cuando tal observancia le resulta perjudicial y han desaparecido las razones que la hicieron prometer, si las cuales desaparecen; de igual modo, si las razones que le hicieron obrar mal se mantienen, debe, en cambio, ser capaz de no observarla.

Maquiavelo, 1532

Y bien, Isaiah Berlin, advirtió sobre las implicaciones restrictivas que conllevaría el contrato social, argumentando que las sociedades que sacrifican sus valores para ponerlas en manos de la administración de otro, podría llevar a una “tiranía de la mayoría”, donde la imposición de la visión particular puede reducir las opciones, la autonomía de los individuos y la diversidad de perspectivas (Berlin, 1998).

Y es así como el gobernante pierde la vista de la que era su principal razón de creación: proteger los derechos de las personas y permitirles bienestar y seguridad; porque para él basta con estar donde está y asegurar sus propios intereses a costa del sometimiento de los demás, el cual consigue dándoles a los gobernados solo una parte de sus necesidades personales y colectivas; pues así ellos siguen velando por más a aquel que es el único que se las puede otorgar.

Es importante decir, que las necesidades anteriormente mencionadas, refieren a los menesteres básicos de un ciudadano como alimentación, salud y educación, los cuales son los que tiende a suplir el gobierno; no obstante, la necesidad y derecho de la cultura, al medioambiente sostenible, al trabajo y empleo, a la seguridad, a la igualdad y a la justicia, es de los que el gobierno no se preocupa porque se hacen de más. Con cumplir los tres primeros es suficiente y más conveniente. Y no hablemos del derecho a la expresión, a la información, a manifestaciones y protestas, a la participación política, etc., que son los que garantizan que los ciudadanos tengan justamente libertad política.

Por lástima, el tiempo ha permitido que este tipo de gobernación sea lo más conocido y lo normal. Vivimos ahora en un mundo donde nuestro sistema social, político y de poder nos ha sometido y establecido que solo lo que no cuestiona, lo que no hace ruido, lo que nos dicen y nos otorgan, es lo correcto. En la mayor parte de los casos, las élites gobernantes tienen este interés por mantener el control y eludir las disidencias que pueden afectar sus privilegios y posiciones. Esto se manifiesta a través de la restricción de la libertad de expresión y la manipulación de la información para controlar la percepción pública de la manera que les sea más conveniente.

Además, este sistema político ha recurrido a mecanismos sutiles como la conformidad cultural e ideológica, para desmotivar la resistencia y la protesta, sugiriendo una presión social que se ajusta a las normas establecidas, resultando una autocensura y coartando la expresión de las opiniones contrarias.

Así pues, esta corrupción del poder en el Gobierno y esta limitación de la participación política comienza a amenazar e infringir directamente a la libertad política, y surgen entonces los movimientos políticos en defensa de cualquier necesidad y objetivo que se relacione con la recuperación y lucha de los derechos y libertades individuales y colectivas.

Imagen | Unsplash

Artículo de:

Soad Zelaya (autora invitada):
Estudiante de filosofía de la UNAH. De Honduras, CA. Le gusta escribir, y también involucrarse en movimientos sociales y temas de ayuda para la sociedad.

Cita este artículo (APA): Zelaya, S. (2024, 18 de marzo). El estado de naturaleza como origen de la Libertad Política. Parte 1 de 2. Filosofía en la Red. https://filosofiaenlared.com/2024/03/libertad-politica-y-el-gobierno

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por autores invitados

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